Una esposa como una vid

Dice la Biblia en Salmos 128: 3

“Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa…”.

El matrimonio es una construcción perfecta de Dios. El Señor fue su arquitecto y diseñador. Hizo al hombre con necesidades afectivas que solo una mujer puede llenar y creó a la mujer con requerimientos que solo pueden ser llenados por un varón. Así fue pensada y así fue ejecutada la relación más importante que hay en la tierra.

En el huerto del Edén, Dios bendijo a Adán y Eva, nuestros primeros padres, y les puso al frente de toda su creación. El pecado trastocó la personalidad de ambos. Descubrieron que estaban desnudos, pero no cambio un ápice la institución matrimonial que Dios había creado.

La relación no cambió, pero la inclinación maligna que quedó incrustada en la naturaleza le jugaría malos momentos a ambos. Habrían que poner mucho empeño y requerirían una dependencia absoluta de Dios para convivir y para sortear las tentaciones que se presentarían a su paso por la tierra.

El temor a Dios en el esposo provocaría como resultado inmediato tener una esposa como señala el texto que hoy meditamos: “como una vid que lleva fruto a los lados”. La vid produce la uva y de la uva se obtienen, entre otros productos, el vino. El vino ha sido siempre símbolo de alegría y regocijo.

La mujer traería a la vida de su esposo alegría. La única condicionante es que su consorte tuviera temor de Dios. El respeto y honor que se le tiene y se le da a Dios es inversamente proporcional al grado de reverencia que se le rinde al Señor y esto se refleja justamente en el hogar.

El temor a Dios tiene como primera bendición un matrimonio y en consecuencia una familia en la que prevalece el amor, la comprensión, la ayuda mutua y la solidaridad, entre otros valores. Los esposos viven en armonía y alegría y así justamente viven los hijos, que se convierten en seres productivos y felices.

Una esposa que es como una vid es resultado de un esposo temeroso de Dios y ambos dan como resultado un hogar con hijos productivos. ¡Que bendición tiene Dios para la familia!, si lo dejamos llegar y gobernar nuestras vidas.

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