Salmo 103: 1-6 Bendice, alma mía, a Jehová

Dice la Biblia en Salmos 103: 1-6

Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;  4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;  5 El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.  6 Jehová es el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia.

Introducción

David comienza el salmo haciéndose un llamado así mismo o a su alma para que bendiga a Dios. Es un llamado que involucra todo su ser. Alma y cuerpo deben bendecir a Dios. En una deliciosa repetición el salmista se recuerda esta necesidad de su alma y expresa la razón por la que hace este vehemente llamado.

En los primeros dos versos de este salmo encontramos relacionados tres temas o asuntos: 1. Bendecir a Dios. 2. Bendecir a Dios con todo nuestro ser. Y 3. No olvidar los beneficios recibidos. De hecho este es el tema de todo el salmo: Bendecir a Dios por su misericordia como un acto de gratitud por ese trato hacia nosotros.

Bendecir a Dios es un clamor que nace de los más profundo del ser del salmista. Es una necesidad que surge de su interior al comprender o al visualizar los efectos de la compasión divina tanto con él como con Israel y considerar seriamente la triste condición humana y la deplorable situación de Israel.

El salmista comienza con una bendición personal. Comienza con un revisión de su propia existencia y al descubrir los beneficios que ha recibido de parte del Señor no tiene otra opción que exaltar a Dios con todo su ser.

La palabra “bendice” procede la raíz hebrea “barak” que tiene dos usos: 1. Bendecir a Dios. Arrodillarse, adorarlo, exaltarlo. Y 2. Bendecir al hombre. En ese sentido Dios beneficia al hombre.

Cuando el salmista se dirige a Dios o más bien a su alma y le dice que bendiga o “bendice” al Señor, lo que le está diciendo es que lo adore, lo exalte o lo ensalce. El salmista utiliza esta expresión porque tiene una carga muy fuerte a la hora de expresarla. Representa la manera en que Dios se expresó cuando creó al hombre. Génesis 1: 27-28.

Bendecir a Dios es una forma de devolverle a Dios todo lo bueno que ha hecho por nosotros. Bendecir su nombre es una manera de reconocer todo lo que Él es. Bendecirlo es hablar bien de Él. Aún cuando lo que estemos atravesando sea una adversidad o una situación desagradable.

David lo hace así, pero su determinación es tan grande que de ningún modo quiere que bendecir a Dios sea algo mecánico. El desea que su bendición se lo más genuina posible y por eso se hace un llamado así mismo o le pide a su alma y a todo su ser que se unan con él en esta experiencia.

Para David bendecir a Dios es un acto muy solemne. Es un hecho muy importante. Y quiere hacerlo de la mejor manera posible. Al decirle a su alma y a todo su ser que lo hagan lo que quiere lograr es una armonía entre su ser interior y su ser exterior. La palabra bendecir también tiene la connotación de alguien que se arrodilla.

De allí, tal vez, el llamado del salmista para que se bendiga Dios con todo el ser. Es decir la actitud del cuerpo dice mucho a la hora de bendecir a Dios. No se puede hacer de otra manera.

I. Porque a pesar de no merecerla, nos da beneficios
A. Perdona nuestras iniquidades
B. Sana nuestras dolencias
C. Rescata del hoyo nuestra vida
D. Nos corona de favores y misericordias
E. Sacia de bien nuestra boca
F. Hace justicia y derecho

David no quiere que se olviden los beneficios. La palabra “beneficios” procede de la raíz hebrea “gemul” que se traduce como recompensas. David quiere que su ser no se olvide de ninguno de los beneficios o ninguna de las recompensas que Dios le ha dado, él las olvide o deje de tenerlas presente.

David esta convenciéndose así mismo de la importancia de tener presente los beneficios que ha recibido de parte de Dios. Enuncia al menos seis de ellos. Desde el perdón hasta la justicia en medio de problemas con otras personas, pasando por la sanidad, el auxilio divino y su enorme bondad.

El salmista hace un pequeño recuento de lo que ha ocurrido en su vida y como Dios ha intervenido para ayudarlo. Dios ha sido fiel y ha mostrado de manera palpable su bondad hacia él y por ello se exige a sí mismo tener siempre consideración.

A. Perdona nuestras iniquidades

El primer beneficio que David reconoce de parte de Dios es que perdona sus iniquidades. Es interesante notar que no dice iniquidad, sino iniquidades. El plural nos dice mucho. Quiere decir que Dios perdona más de una iniquidad. La palabra perdón que David utiliza procede de la raíz hebrea “salach”.

La expresión se utiliza siempre para recordarnos el atributo exclusivo de parte de Dios para olvidar la maldad del ser humano sobre la tierra. El perdón divino constituye para David una de los más grandes beneficios que pueden alcanzar los seres humanos o los creyentes porque de esa manera pueden relacionarse con Dios.

Para comprender la naturaleza de este beneficio nos puede ayudar mucho la expresión “iniquidades” porque las iniquidades son los actos pecaminosos intencionales sin el propósito der enojar a Dios, a diferencia de la rebeldía que son actos pecaminosos para hacer enojar a Dios.

Las iniquidades tiene una relación estrecha con los deseos carnales para satisfacer los placeres de nuestra naturaleza caída y David reconoce que Dios perdona esa clase de actitudes y por eso bendice a Dios con toda su alma y con todo su ser.

B. Sana nuestras dolencias

La palabra “sana” procede de la raíz “rapha” que tiene una variedad de términos traducidos. La expresión puede entenderse desde “curar para hacer saludable” hasta la idea de “el favor restaurado”. De hecho uno de los nombres compuestos de Dios es precisamente Jehová-rapha. Dios es tu sanador. Éxodo 15: 26.

La primera vez que encontramos el texto es en Génesis 20: 17 “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.” Aquí el término significa claramente una sanidad respecto a un problema físico que impedía a esta pareja procrear hijos.

La segunda vez que se utiliza es en Génesis 50: 2 “Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel.” Aquí la palabra se podría traducir como sanadores, pero la versión Reina Valera 1960 lo hace como “médicos” porque los médicos sanan.

Dios es el que sana o sanó las dolencias de David. La palabra “dolencias”, por cierto en plural, procede de la raíz hebrea “tachalu” que en Deuteronomio 29: 22 se traduce como enfermedad al igual que en 2º de Crónicas 21: 19. La historia de Joram es muy ilustrativa al respecto. La palabra solo se usa en cinco ocasiones.

C. Rescata del hoyo nuestras vidas

La palabra hoyo que utiliza el salmista está relacionado con la sepultura. Es una manera de decir que nos rescata de la muerte. Nos auxilia en medio del peligro, exactamente cuando más lo necesitamos. En Job 33: 18 se traduce como “sepulcro”. No es que la muerte sea inevitable, pero la idea es que nos cuida de morir antes de cumplir con sus planes.

David salvó la vida innumerables veces. Ante Goliat ( 1º de Samuel 17), ante Abimelec. (Salmos 34). Ante Saúl. ( 1º Samuel 23: 26). Pero Dios lo libró. No lo dejó ni lo abandonó a merced de sus enemigos.

D. Nos corona de favores y misericordias

David dice que Dios corona de favores y misericordias. Él se pone de ejemplo cuando dice esta verdad. La frase es traducida de diversas formas en otras versiones de la Escritura. La mayoría de ellas lo hace así: “Te corona de amor y de ternura”. Algunas otras versiones en lugar de usar el termino “te corona” traducen mejor “te cubre” y “te colma”.

La palabra “corona” procede de la raíz “atar” que en la versión Reina Valera 1960 se traduce de dos formas: 1. Como rodear (Salmos 5: 12) y como coronar (Salmos 8: 5). Evidentemente el uso de la palabra es en sentido figurado para expresar el nivel de importancia o el encumbramiento de una persona en aquellos tiempos.

Por eso algunas versiones en lugar de usar “te corona”, usan la frase “te colma”, en el sentido de las incontables acciones favorables que Dios hizo para con David, de las cuales el resalta dos: favores y misericordias. Dios llenó o cubrió a David con esas dos acciones y él las recuerda y señala.

Para favores, el origina en hebreo utiliza la raíz “checed” y para misericordias usa “racham”
dos palabras que la versión Reina Valera 1960 traduce como misericordia y aunque tienen ese sentido, su intensidad o la fuerza que cada una de ellas tiene las hace distinta a la hora de definirlas.

El checed o jesed de Dios es una clase de amor distinta a “racham” o “rejem”. Ambas connotan la idea de amor, pero su sentido es distinto y David utiliza los dos términos para enseñarnos el trato especial que Dios ha tenido para con él y el trato que Dios tiene también para con nosotros.

El checed o jesed comunica la idea de un amor comprometido, firme y duradero con o hacia la persona que se dirige. Es la clase de amor intenso que en el caso de Dios se revela o se manifiesta por su bondad hacia sus hijos o hacia su pueblo. Es un amor inalterable de parte del Señor.

Racham o el rejem de Dios también se relaciona con su bondad y compasión, pero el origen de la expresión o su raíz nos permite pensar en qué tipo de amor es. La raíz de esta expresión se encuentra estrechamente ligada a la palabra “matriz”. Este amor es incondicional como el amor que una madre le dispensa a sus hijos.

Es un amor intenso también, pero a diferencia del anterior es una compasión donde todo el peso recae sobre quien lo da u ofrece.

David dice que Dios lo corona con estas dos clases de amor. Dios rodea a David con su amor, compasión, ternura y bondad de tal manera que lo hace alguien muy especial como un rey que es coronado, sin haberlo merecido.

E. Sacia de bien nuestra boca

Las diferentes traducciones de esta expresión nos ayudan a comprender lo que el texto quiere decir.

“Te satisface con todo lo mejor”, “él colma de bienes tu vida”, “satura de bienes tu existencia”, “el satisface tu cuerpo de buenas cosas”, son algunas de las traducciones para la frase que la versión Reina Valera dice “el que sacia de bien tu boca” para señalar otra de las razones por las que se debe bendecir el santo nombre de Dios.

La frase “sacia de bien tu boca” es un antropomorfismo, es decir una figura literaria que le da a Dios o le atribuye acciones humanas. Dios es espíritu y no da de comer a nadie, pero la figura utilizada por David resalta el profundo cuidado que Dios tiene para con cada uno de sus hijos a los que ha beneficiado o ha premiado, según la raíz hebrea de “beneficios”.

La frase resalta la bondad de Dios hacia el hombre brindándole bienes que además de beneficiar su alma también benefician su cuerpo. Los bienes materiales enviados por Dios sirven para alimentar nuestra alma con su bondad. Ciertamente los disfruta el cuerpo, pero van dirigidos a nuestra ser interior.

El resultado de esta acción por parte de Dios es que provoca que el salmista “se rejuvenezca como el águila”. La juventud está asociada siempre a la vida. La vida plena. La juventud es la etapa de la vida cuando hay vigor, fortaleza. El cansancio se supera rápidamente y la vitalidad acompaña a quienes la tienen.

El salmista utiliza al águila porque esta ave tiene un inusual proceso de envejecimiento. Este animal se despoja de sus viejas alas y su viejo pico para mantener su majestuoso vuelo en los aires. El águila se renueva porque de otra manera le sería imposible seguir surcando los cielos.

F. Hace justicia y derecho

David señala como sexta consecuencia o resultado de los beneficios que recibe de parte de Dios el hecho de que el Señor hace justicia y derecho, dos términos que son muy parecidos, pero en realidad tienen significados distintos.

La palabra justicia que utiliza la versión Reina Valera 1960 procede de la raíz hebrea “tsedaqah” que tiene varias connotaciones desde la justicia en el gobierno como la que operaba un juez o un gobernante judío hasta como uno de los atributos de Dios. También la palabra servía para designar a un justo.

Sin embargo otro de sus usos era justamente la justicia en un caso o causa que es justamente como la está utilizando David en este verso.

La palabra “derecho” que también usa el verso seis procede de la raíz hebrea “mishpat” que es un término para designar todo aquello relacionado con un juicio, desde el mismo juez y hasta el tribunal donde se decide un asunto de carácter estrictamente legal con un acusado y testigos.

El tema de la justicia humana es un tema que ha existido desde hace miles de años. El ideal de la justicia es que cada persona reciba lo que su conducta merece. Sin embargo este ideal se topa de frente con la corrupción humana que desvirtúa el sentido de la justicia y no siempre los seres humanos reciben lo que su conducta merece.

Basta abrir los periódicos o ver los noticieros de televisión o ingresar al internet para darnos cuentas que la justicia sigue siendo una aspiración, sobre todo de los desvalidos o desamparados como es que se traduce la expresión “los que padecen violencia” que usa la versión Reina Valera 1960 en este verso.

El salmista resalta que la justicia de Dios siempre prevalecerá. Por más que una persona huya de la justicia humana, siempre la justicia divina habrá de prevalecer. Como lo podemos ver en David que fue ungido rey de Israel, pero fue perseguido por Saúl, quien había sido ya desechado.

Legítimamente el rey era David, pero Saúl seguía ostentándose como el monarca de Israel, aún cuando ya no lo era. En realidad era un usurpador y David era un desvalido que huía de su ira.

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