La primera señal de Cristo en un matrimonio

Dice la Biblia en Juan 2: 11

“Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.”

El primer milagro que Jesús obró durante su ministerio terrenal ocurrió justamente en una boda a la que fue invitado junto con sus 12 discípulos y su madre por una pareja que les pareció una excelente idea contar con un invitado como el Señor a la hora de sellar su pacto matrimonial. El esposo y la esposa decidieron que la presencia de Jesús sería buena.

Con lo que los esposos no contaban es que el vino se les terminaría y empezarían su vida matrimonial con un problema que si bien no era grave, si deslucía su boda y fue entonces que intervino Jesús para ayudarles a solucionar un problema que no era fácil solucionar porque llevaría varios días obtener el vino artesanal que requerían.

Jesús les dio unas instrucciones que ello acataron con toda precisión y de seis cántaros repletos de agua, Jesús los transformó en seis cántaros llenos de vino que fueron utilizados para agasajar a los propios esposos como a sus invitados en un inusual milagro que sirvió como evento de apertura del ministerio terrenal de Cristo.

Y el hecho de que el primer milagro de Cristo haya sido algo tal vez tan “innecesario” como llevar vino a una boda, constituye una señal dirigida a la vida familiar o si se quiere es una enseñanza fundamental para comprender la naturaleza del matrimonio o para asimilar la importancia de la unión entre un hombre y una mujer.

Para Jesús el matrimonio y en consecuencia la familia constituye el bien por excelencia de la humanidad. Antes que se creara cualquier otra institución Dios plantó en el huerto del Edén a la primera pareja. Adán y Eva fueron la primer pareja y el primer milagro siglos después de ese hecho fue realizado o ejecutado en un matrimonio.

El diseño matrimonial de Dios quedó de manifiesto en las bodas de Caná. Allí Jesús reivindicó, como lo haría otras muchas veces, la trascendencia de la institución matrimonial. Puso de nueva cuenta en el pedestal que debe tener la relación de un hombre y una mujer como fuente inagotable de alegría.

No fue ni es casual que el primer milagro haya sido hecho exactamente en un matrimonio. Nos recuerda que Jesús tiene un gran interés en bendecir siempre la vida matrimonial y que su presencia entre los esposos siempre será fuente de regocijo y deseos de permanecer juntos aún en las crisis incipientes cuando recién comienzan su vida matrimonial.

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