Unidos para siempre: esposo y esposa

Dice la Biblia en Mateo 19: 4 “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y mujer los hizo…”.

El divorcio es un mecanismo que se ha utilizado desde hace mucho tiempo para concluir o finiquitar una relación matrimonial. Es una institución humana al cien por ciento. No fue creada por Dios, sino por las personas para romper o terminar con la convivencia entre un hombre y mujer casados.

El tema fue uno de los que los fariseos abordaron con Jesús cuando el Señor realizó su ministerio terrenal. Ellos querían saber si la manera en que ellos habían interpretado la Torá judía para separar a un matrimonio les podría servir para confrontar a Jesús y presentarlo como alguien que se oponía a todo.

A su pregunta si era lícito que un varón dejará a su esposa, Jesús les respondió con una interrogante. Una pregunta que los llevó hasta el origen mismo de la institución matrimonial. Los condujo hasta el huerto del Edén donde colocó a Adán y Eva para vivir unidos para siempre.

La idea de casarse fue una idea de Dios, la idea de separarse fue una idea humana basada en la dureza del corazón del ser humano, particularmente del varón, con excepción en ocasiones también de la mujer. En su origen el matrimonio es un compromiso de toda la vida, para siempre y solo la muerte podía poner fin a la relación.

Jesús les recordó con su pregunta que no hizo dos adanes, ni tampoco dos evas, creó solo una mujer y un solo hombre como señal de que el matrimonio es una exclusiva relación entre dos personas: un hombre y una mujer. La introducción del divorcio nunca fue su voluntad porque vulnera a la familia, la afecta y la daña.

Las palabras de Jesús nos sirven para recodar el alto grado de valor que le otorga al matrimonio. No es algo sin importancia o algo que puede sustituirse sin afectar a toda la sociedad en su conjunto.

Las palabras de Jesús nos recuerdan que se debe luchar con todo afán y con toda la fuerza del amor por conservar la relación entre los consortes teniendo siempre presente que la idea original fue que esposa y esposo vivieran juntos para siempre. Para ello se requiere siempre pedir el auxilio divino.

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