Serie: Como en los días de Noé

Dice la Biblia en Mateo 24: 37-39

37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.  38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,  39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.  12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.  13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Génesis 6: 11-13.

Introducción

Precisa a los creyentes conocer lo ocurrido a la generación de Noé. Ese conocimiento es indispensable no solo para saber las razones que llevaron a Dios a destruir a toda la humanidad de ese tiempo y solo salvó a Noé y su familia en el arca que construyó con mucha paciencia, sino porque es la señal más clara que Cristo dio para su retorno.

La generación pre diluviana quedó conectada de manera indivisible con la última generación de la humanidad antes del retorno de Cristo. La sociedad de los tiempos de Noé será muy parecida a la humanidad que reciba al Señor o más que vea al Señor llevarse a su iglesia para el cielo.

De allí la relevancia que cada hijo de Dios conozca puntualmente qué fue lo que exactamente ocurrió con la la generación de Noé. ¿Por qué fueron destruidos?, ¿qué molestó tanto a Dios al grado de decidir ejecutar un severo juicio de destrucción masiva? Pero también para preguntarse: ¿Está generación se perfila a ser como la de Noé o ya es?

Las palabras de Cristo en su sermón escatológico de Mateo 24-25 nos obliga a retornar a los capítulos 6, 7, 8 y 9 del libro de Génesis para conocer de más cerca la historia de Noé, que sobra decirlo, pero no hace daño repetirlo, no es una historia fantástica, ni un cuento ni una fábula, sino una espantosa y dolorosa realidad: Dios destruyó a la humanidad con un diluvio de 40 días.

De acuerdo a este texto, la generación de Noé, según Cristo, tenía tres grandes males o si se quiere ajustaba su vida en tres condiciones: 1. Comían y bebían. 2. Se casaban y daban en casamiento y 3. Y no entendieron. El diluvio los sorprendió, pero ya fue demasiado tarde para ellos. La puerta del arca fue cerrada por Dios y ya nadie se salvó.

Génesis 6: 11-13 nos ofrece, también otros aspectos de los hombres de la época de Noé: una violencia desmedida con un incremento brutal en los homicidios. Cualquier diferencia de esos tiempos se dirimía con violencia que no terminaba hasta que alguno de los participantes moría.

Además la humanidad del tiempo de Noé se había corrompido moralmente de una manera espantosa al grado que su corrupción se había extendido a las especies animales, de tal suerte que se habían cruzado dando lugar a especies monstruosas. La maldad llegó a niveles insostenibles que se tuvo de destruir a toda esa generación.

Violencia y corrupción hicieron de este mundo un lugar inhabitable. No hubo un espacio en el que la gente viviera en paz y tranquilidad. Todo el mundo estaba lleno de crueldad y era necesario corregir a todos. El diluvio fue el instrumento con el que se atacó de raíz un mal que había contaminado a todos los seres humanos.

SERIE: COMO EN LOS DIAS DE NOE

I. Una sociedad que sólo vivió para el placer

II. Una sociedad que desvirtuó el matrimonio

III. Una sociedad que perdió el sentido común

IV. Una sociedad que vivió de manera violenta

V. Una sociedad que se corrompió moralmente

Primer estudio

I. Una sociedad que solo vivió para el placer

A. Que se apartó de Dios
B. Que evitó el dolor o sufrimiento

Cuando Cristo dijo que en el tiempo de Noé las personas vivían “comiendo y bebiendo” utilizó una frase muy común en el Antiguo y Nuevo Testamento para referirse a una vida dedicada exclusivamente en el ser humano y completamente apartada de Dios y todo aquello que se relacionara con la divinidad.

El profeta Isaías la utilizó en 22: 13 para referirse a una actitud equivocada del pueblo de Israel con respecto a Dios. La expresión entre los judíos de ese tiempo fue “comamos y bebamos que mañana moriremos” con la que lo importante era vivir el momento, disfrutar placenteramente la existencia sin ocuparse o preocuparse en las demandas de Dios.

Esta frase sintetiza claramente la idea que mucha gente tiene de la vida y que fue la que prevalecía en los tiempos de Noé. La vida es única hay que disfrutarla. No sabemos cuando moriremos así que a pasarla bien. Son frases que oímos hoy, pero que en nada se diferenciaban con el mundo noédico.

Casi ocho siglos después, el apóstol Pablo retomó la frase: “Comamos y bebamos que mañana moriremos” en 1ª de Corintios 15: 32 para precisar que si Cristo no ha resucitado la vida piadosa no tiene ningún sentido y entonces las personas pueden dedicarse a vivir placenteramente o de tal manera que solo cuente en la vida agasajar nuestros sentidos.

“Comer y beber” tiene el sentido de una sociedad que solo vivía para el placer. Que vivían para atender exclusivamente sus sentidos: olfato, vista, tacto, oído y gusto. Nada más, la vida fuera de eso no existía. Los hombres de la época de Noé vivían así. Solo para agradarse a sí mismos.

Basta mirar solo un poco en nuestro mundo para darnos cuenta que poco a poco o mucho a muchos nuestra generación se va apareciendo más a los hombres de los tiempos de Noe´. El mundo busca por todos los medios convertirse en un gran centro de espectáculo donde lo más importante en la vida sea sentir.

Vivimos momentos en los que sentirse bien, pasarla bien, disfrutar y degustar todo lo que el mundo ofrece no es alternativa sino obligación para sentir que se está viviendo la existencia. Hoy como nunca el hombre busca placer y hoy como nunca lo tiene a la mano. A veces a distancia de un solo clic. O a solo una tecla.

Somos la sociedad del placer, la sociedad que puede llenar un estadio y gritar por horas en un concierto, pero puede asentarse de bibliotecas o centros de cultura y ni que decir de la iglesia. Hoy todos quieren pasarla bien. Nadie quiere pasarla mal. Hay un rechazo absoluto a todo lo que implique sacrificio o renunciar a un mismo.

El cristianismo es visto hoy como algo retrogrado o vetusto, sin sentido y sin aplicación en sociedades que privilegian el placer por encima de cualquier otro bien.

A. Que se apartó de Dios

En el Nuevo Testamento encontramos la palabra placer solo en dos ocasiones en expresiones distintas. En 1ª Timoteo 5: 6 dice así la palabra de Dios “Pero la que se entrega a los placeres viviendo está muerta. Y luego en Santiago 5: 5 dice así: “Habéis vivido en deleites sobre la tierra…”.

La palabra griega para las expresiones “placeres” y “deleites” procede de la raíz griega “spatalao” solo en esos dos textos y comunica la idea de alguien que vive de forma desenfrenada. Señala a una persona que vive utilizando más allá de lo que necesita y por eso a veces se le denomina “despilfarrador” o alguien que vive con “lujos”.

Este señalamiento sirve para apuntar a quien vive con excesos en lo material, pero sobre todo en el caso del placer, vive haciendo caso únicamente a sus sentidos para disfrutar de los deleites de esta vida. A las personas que viven esclavizadas a sus sentidos la carta de Judas las llama sensuales.

La palabra sensual que muchos asocian al sexo, en realidad quiere decir o quiere señalar a una persona que vive para sus sentidos. Solo exclusivamente para ellos y cuando Judas define a esta clase de personas dice que ellos no tiene al Espíritu, según leemos en Judas 1: 19 “Estos son los que causan divisiones; los sensuales que no tienen al Espíritu.”

La sociedad del tiempo de Noé vivía dándole la espalda a Dios porque una vida que se dedica exclusivamente a atender lo que sus sentidos piden es una sociedad que rechaza a Dios porque carecen de límites y fronteras para sus deseos y quieren vivir sin ninguna clase de recato.

Los que viven dominados por sus sentidos no tiene a Dios en consideración porque Dios les demanda sobriedad y una vida ajustada a la piedad.

B. Que evitó el dolor o sufrimiento

Una sociedad que vive solo para el placer automáticamente le rehúye al dolor o sufrimiento porque son polos opuestos. Quien vive para el placer en automático renuncia a vivir en dificultades porque la vida para esa clase de personas solo vale si se disfruta y el sufrimiento de ningún modo causa alegría o alegra los sentidos.

La sociedad del tiempo de Noé era una sociedad alejada de todo aquello que implicara dejar de disfrutar la vida, eran enemigos naturales de todo lo que aquejara al hombre o que le restara capacidad para disfrutar los placeres de la existencia. Todo lo que disminuyera la capacidad de disfrutar era mal visto.

Hoy en día vivimos justamente en una sociedad cada vez mas individualistas, solo con algunos atisbos de solidaridad frente a la desgracia ajena. Se cuentan con los dedos cuando la personas hacen empatía con el sufrimiento del prójimo, pero es más común encontrar frialdad ante el dolor ajeno.

La sociedad contemporánea es una sociedad que vive distante de la adversidad. Vive en un burbuja donde solo puede entrar aquello que trae disfrute o que trae placer a su existencia, todo lo demás sencillamente no entra.

Los días que vivimos son en los que importa que los homosexuales adopten o críen niños con tal de sentirse como padres y donde no importa si se daña emocionalmente a los menores. Eso no importa, lo que importa es que quienes deben sentirse como padres son los adultos.

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