Amar y obedecer la palabra de Dios

Dice la Biblia en Salmos 119: 167

“Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera.”

La palabra de Dios se obedece y se ama o si se quiere se ama y se obedece. Nunca de otra manera. No puede ser de otra manera o de otra forma. El vínculo entre obediencia y amor solo se logra a través de poner por obra la revelación escrita de Dios porque al hacerlo se cumple la voluntad de Dios y esto se debe hacer con amor.

Obedecer por amor es el más alto de los estándares que deben buscar los hijos de Dios porque se puede obedecer de manera mecánica o se pueden cumplir los requerimientos de Dios sin poner el corazón en ellos, sino más bien solo la voluntad para cumplir a secas con lo que nos demanda Dios.

Las dificultades que genera esta clase de obediencia es que cansa y agota y a la larga deja frustrados a quienes la practican porque fatiga hacer las cosas de manera forzada y su corazón comienza alejarse del Señor y en consecuencia se aleja de su palabra bendita que tiene poder para sustentar la vida de quienes a ella se allegan.

Ejecutar cualquier actividad humana sin poner en ella el corazón generalmente provoca desasosiego y aburrimiento, en cambio hacerlo con empeño y dedicación, pero sobre todo, como si en ello se nos fuera la vida, provoca una pasión a prueba de cualquier adversidad o cualquier contratiempo. Así debemos hacer con la Biblia. Ponerla como la más alta prioridad, por amor.

El salmista nos dejó testimonio para imitarlo a la hora de acercarnos a la Biblia. Lo debemos hacer con todo el corazón y con todo el entusiasmo. Debemos valorar la enorme riqueza que trae consigo meditar y reflexionar la Escritura. Su valor es incalculable. La bendición de tenerla en nuestras vidas es enorme.

Por todo ello, al adentrarnos en su contenido debemos hacerlo con mucho amor, poniendo nuestro mejor empeño y las mejores horas de nuestros días. El progreso en nuestro estudio será evidente cuando lo hagamos con amor. Esa clase de amor que se antepone a cualquier distracción.

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