Ocultos y escondidos

Dice la Biblia en Proverbios 9: 17

“Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en lo oculto es sabroso.”

Para algunas personas su adrenalina se eleva cuando se ocultan para disfrutar de un placer. Esconderse forma parte de su diversión o de su deleite porque les hace suponer que están engañando a algunas o muchas personas y eso parece incentivarlos para buscar esta clase de emociones.

El proverbista dice que esta es justamente la actitud que asumen los adúlteros y en este texto en particular la mujer insensata como la Escritura llama a la mujer infiel o que falta a su compromiso con su marido. Ella disfruta mucho engañar a su consorte porque su “aventura” incluye esconderse y ocultarse.

Esencialmente el verso que hoy meditamos apunta a descubrir la forma de pensar de quienes piensan o creen que es emocionante vivir de la apariencia, mintiendo y defraudando a su pareja o viviendo una doble vida, convencidos de que el anonimato hace más deleitosa su perniciosa conducta.

Sin embargo, esconderse y ocultarse para deleitarse o disfrutar de placeres prohibidos es una actitud que se extiende a muchas actividades humanas. Los seres humanos despliegan en diferentes ámbitos acciones en las que piensan que engañan a muchos en su cara, pero en realidad se engañan a sí mismos.

En realidad no saben que sus deslices serán descubiertos tarde o temprano y su vergüenza será colosal porque la Escritura establece con toda claridad que “no hay nada oculto que no haya de saberse”. Solo entonces sabrán que lo que hicieron en lo escondido siempre estuvo expuesto ante Dios y que el Señor mismo se encargó de hacerlo público.

En lo más absurdo e inconsciente esta clase de personas piensan que lo que hace en lo oculto nunca habrá de saberse, pero eso es una falacia y un auto engaño porque tarde o temprano lo que han hecho a espalda de la gente será conocido por todos y su vergüenza será infinita.

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