Nadie se debe perder

Dice la Biblia en Mateo 18: 14

“Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeñitos.”

La voluntad de Dios es que nadie se pierda, es decir que todas las personas que oyen su palabra y la aceptan se mantengan firmes en su fe, perseveren en el camino del Señor y en consecuencia alcancen las bendiciones que Dios ha establecido para ellos por toda la eternidad y que de ningún modo se extravíen.

En el contexto que se encuentra este verso, se refiere a “estos pequeñitos” que es una forma de llamar a los niños, pero que bien se puede aplicar a todos aquellos que han confesado a Cristo como su salvador y que el Señor Jesús no quiere que se aparten del camino eterno.

La conducta de los “mayores” debe ser de tal manera que de ningún modo los hagan tropezar o los desanimen con su conducta. Los más grandes deben evitar a toda costa escándalos que hagan trastabillar a los pequeñitos ya que pueden desalentarlos gravemente y eso afectaría su vida espiritual.

Dios no quiere que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento y una vez que confiesen sus pecados puedan permanecer fieles a su llamado y vocación y para ello las personas con mayor madurez deben conducirse de una forma tal que animen y alienten a quienes son más pequeños.

Cristo está dando una gran enseñanza sobre la importancia de la nueva vida y del cuidado que se debe tener con nuestra manera de proceder a fin de evitar que la gente se desaliente o se pierda a causa de nuestro estilo de vida porque no es la voluntad de Dios que nadie se aparte de sus caminos y en consecuencia de la vida eterna.

Jesús señaló claramente la importancia que tienen todos los creyentes, pero sobre todo reveló la gran responsabilidad de evitar a toda costa descuidar nuestra vida espiritual porque un desliz, una “pequeña locura” o un tropiezo puede desanimar grandemente a los pequeñitos.

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