Un corazón blando

Dice la Biblia en Mateo 19: 8

“…Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres…”.

Así explicó Jesús la razón por la que Dios permitió que los hombres del Antiguo Testamento repudiaran a sus esposas y se divorciaran de ellas. En sentido opuesto la única manera de vivir y convivir por siempre con su consorte es teniendo un corazón bueno o si se quiere un corazón blando.

El matrimonio es un diseño de Dios y requiere de sus integrantes un corazón perdonador, un corazón dispuesto a olvidar agravios y afrentas y sobre todo un corazón dispuesto a dar lo mejor para la otra persona. El egoísmo nunca servirá para prolongar la relación o hacerla estable.

Recuerdo la ilustración que un padre le dio a su hijo cuando supo que se habría de casar.

—Papá, me voy a casar.
Le dijo el hijo emocionado a su progenitor.
—Pídeme perdón.
Le respondió con una tranquilidad que lo inquietó.
—Papá, me voy a casar.
Le repitió su vástago con la esperanza de recibir una felicitación.
—Pídeme perdón.
Fue de nueva cuenta la respuesta, que exasperó al hijo.Entonces su padre le explicó:
—El matrimonio es perdonar y perdonar una y otra vez sin cansarse.

Un corazón endurecido nunca servirá para mantener una relación amorosa en una pareja, tampoco servirá para hacerla fructífera, al contrario lo único que provocará es su fractura con todas implicaciones que tiene un separación no solo para la mujer, sino también para el varón.

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