Ofensas graves

Dice la Biblia en Mateo 18: 15

“Si tu hermano peca contra ti…”.

Jesús sabía perfectamente que la relación o el trato entre hermanos de la fe no estaría exento de problemas y dificultades, incluso de enfrentamientos y desencuentros en los que la posibilidad de ofender o ser ofendido estaría latente siempre y en muchas ocasiones ocurrirían daños severos.

La expresión “peca contra ti” es una forma de llamar a esa clase de ofensas graves contra una persona en la que se incluyen desde ataques verbales hasta daños materiales que lesionan severamente a las personas y que son dichas o hechas sin pensar o sin razonar la clase de mal que provocarán.

Cristo previó como habría de solucionarse esta clase de situaciones y pidió al ofendido buscar al ofensor para “reprenderlo”, es decir para llamarle la atención. Interesante que no dice para hablar con él, sino para exhortarlo, como se traduce también la palabra “reprenderlo”.

Dicho encuentro debía llevarse a cabo solo entre ellos y si lograba que lo oyera, entonces había ganado a su hermano, pero si no, había otro procedimiento para tratar de resolver la diferencia.

Lo ideal sería que entre hermanos no se ofendieran, pero la realidad es que siempre ocurren desencuentros o enfrentamientos entre los creyentes y es entonces cuando se requiere de mucha madurez para saber como manejar esa situación y buscar reconciliarse hasta donde sea posible.

Y se requiere todavía mucho mayor madurez para saber como reaccionar si esa persona en lugar de deponer su actitud, se mantiene en su posición de seguir pecando contra su hermano porque seguirá dañándolo y molestándolo con sus comentarios o con sus acciones.

Cristo nos advirtió que habrá personas que pecarán contra nosotros, es decir nos ofenderán. Lo hizo para que estuviéramos preparados y supiéramos como reaccionar.

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