Salmos 103: 7-12 A pesar de su dureza, no destruyó a Israel

II. Porque a pesar de su dureza, no destruyó a Israel

Salmos 103: 7-12

7 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.  10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.  11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.  12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

Introducción

La mención de Moisés en el salmo irremediablemente nos conduce a la salida de Israel de Egipto a la tierra prometida. De acuerdo a Números 14: 22 durante ese trayecto los hebreos tentaron 10 veces a Dios y los rabinos lo contabilizan así: dos en el mar Rojo; dos a causa del agua; dos a por el maná; dos a causa del alimento; una, el pecado del Becerro de Oro.

La última la sitúan con los 12 espías, diez de los cuales dijeron que la tierra prometida se los tragaría, en tanto que Josué y Caleb dijeron que la tomarían porque Dios estaría con ellos. Los diez espía murieron y éstos dos salvaron su vida.

A continuación las 10 veces que tentaron a Dios.

1. Al llegar junto al Mar Rojo donde se quejaron ante Moisés. Éxodo 14: 11. Cuando cuestionaron a Moisés diciendo: “¿No había sepulcros en Egipto que nos has sacado para que muramos en el desierto?
2. Después de haber atravesado el Mar Rojo volvieron hablar de Dios, según interpretan el salmo 106: 7.
3. Al llegar a Mara donde no pudieron beber el agua porque estaba amarga, de acuerdo a Éxodo 15: 24.
4. Al llegar a Refidim donde tampoco hallaron agua, según leemos en Éxodo 17: 1 altercaron con Moisés cuando vieron que tampoco había agua.
5. Cuando Dios les ordenó que dejaran el maná hasta el día siguiente, pero algunos lo hicieron como se narra en Éxodo 16: 19-20.
6. De nueva cuenta a causa del maná, cuando algunos individuos salieron a recoger maná en el día de descanso, a pesar de que se había prohibido. Éxodo 16: 27.
7. Cuando pidieron de comer quejándose amargamente diciendo que mejor les hubiera sido morir en Egipto, recordando y anhelando las ollas de carne. Éxodo 16:3.
8. En Números 11: 4 encontramos una queja distinta por la carne y que se contabiliza como una segunda exigencia de comer ese tipo de alimento.
9. El pecado del Becerro de Oro. Éxodo 32
10. El pecado de los espías Números 14.

II. Porque a pesar de que lo merecía, no destruyó a Israel

A. A quien le enseñó sus caminos y le mostró sus obras
B. A quien trató compasivamente
1. Fue misericordioso con ellos
2. Fue clemente con ellos
3. Fue lento para la ira
4. Fue grande en misericordia
C. A quien no le dio lo que merecía
1. No contendió con ellos
2. No estuvo enojado siempre con ellos
3. No les retribuyó por sus iniquidades
4. No les devolvió de acuerdo a sus pecados
D. A quien amó y perdonó
1. Haciendo grande su misericordia sobre ellos
2. Alejando sus rebeliones muy lejos

A. A quien le enseñó sus caminos y le mostró sus obras

El verso siete dice así: “ Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.” El texto contiene un verbo que se utiliza para dos clases de personas, pero con sustantivos diferentes.

Me explicó: el verso menciona a Moisés y a los hijos de Israel. A ambos Dios los notificó o le dio a conocer. Solo que a Moisés le enseñó sus caminos, una expresión que sirve para señalar los mandamientos y las ordenanzas de Dios y a los hijos de Israel, su obras que son dos asuntos completamente distintos.

Moisés no necesitaba ver las obras, las señales o las maravillas de Dios porque él estaba totalmente convencido de su llamamiento desde que vio la zarza ardiendo, la cual no se consumía. A Moisés se le dieron las tablas de la ley para que le enseñara al pueblo de Israel.

Pero el pueblo de Israel si necesitaba ver las obras de Dios para creer porque los 400 años en Egipto habían hecho que su corazón se asimilara a la vida de los egipcios y a pesar de que no era muy buena ellos la aceptaban. Las diez plagas que Dios envió a esa nación fueron para hacerles ver que Dios era mucho más poderoso que sus amos egipcios.

Este verso nos conduce a revisar la situación que se vivió en esos difíciles momentos para Israel que batalló tanto como la iglesia batalla contra el mundo. Israel peleó mucho para hacer salir Egipto de su corazón y falló muchas veces según hemos visto en la introducción, pero Dios siempre fue compasivo con ellos.

B. A quien trato compasivamente

La verdad es que la conducta del pueblo de Israel en el desierto fue sumamente profana ante su Creador.

Vez tras vez se rebelaron y murmuraron contra los planes que Dios tenía para ellos y en varias ocasiones Dios tuvo la determinación de destruirlos, pero Moisés intervino siempre para defenderlos.

El Becerro de Oro fue la rebelión que más molestó al Señor y le dijo a Moisés que los desaparecería de la faz de la tierra y a él levantaría una descendencia que se convertiría en su nación y su pueblo, pero Moisés le pidió que no hiciera tal acción y Dios lo oyó y desistió en su intención.

En este salmo David se acuerda de ello y bendice a Dios con todo su ser porque los trato de una manera muy compasiva, aplicando sobre ellos todo el amor y toda la piedad que había en su ser.

1. Fue misericordioso con ellos

La palabra “misericordia” que utiliza el salmo aquí procede de la raíz hebrea “rahum” que hemos estudiado en otras ocasiones como rejem o racham y cuyo significado es un amor muy especial como el que una mamá ejerce para con sus hijos.

Racham o el rejem de Dios también se relaciona con su bondad y compasión, pero el origen de la expresión o su raíz nos permite pensar en qué tipo de amor es. La raíz de esta expresión se encuentra estrechamente ligada a la palabra “matriz”. Este amor es incondicional como el amor que una madre le dispensa a sus hijos.

Es un amor intenso también, pero a diferencia del anterior es una compasión donde todo el peso recae sobre quien lo da u ofrece. Dios trató de esa manera a Israel en el desierto. Los cuidó y preservó de todos sus enemigos aunque ellos no se portaron a la altura del amor del Señor.

2. Fue clemente con ellos

La palabra clemente procede de la raíz hebrea “channun” que se traduce también como “amable”, “gracia” y “misericordia”. Tiene el sentido de alguien que se inclina o se encorva lo que nos permite comprender que la expresión comunica la idea de condescender y hacer un favor.

La expresión se utiliza también en Éxodo 33: 13 que dice así:
“Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.”

Dios concedió aquel favor, dando las tabla de la ley por segunda vez (Éxodo 34: 6-8), lo cual significaba un favor inmerecido de parte de Dios hacia el hombre, o sea de parte de un superior a un inferior.

David recuerda eso en este salmo y forma parte de las razones por las que se debe bendecir la misericordia de Dios porque siempre se inclinó hacia ellos, a pesar de sus rebeliones y desobediencia tuvieron la gracia y el favor divino.

3. Fue lento para la ira

Para explicar esta frase me voy a remitir al comentario del rabino Rashí al libro de Bemidbar o Números que dice de la siguiente manera:

“Cuando, en el Sinaí, Moshé ascendió a las Alturas celestiales, halló al Santo –bendito es-, sentado y escribiendo en la Torá el siguiente atributo de Sí mismo: El Eterno, tardo para ira. Moshé le dijo: ¿Esto únicamente aplica a los justos? El Santo –bendito es- le dijo, incluso para los malvados. Entonces Moshé le dijo ¿Para qué tanta magnanimidad? ¡Qué los malvados perezcan!

El Santo –bendito es- le replicó: ¡Por tu vida que tú tendrás necesidad de esto!. Posteriormente, cuando Israel pecó en lo concerniente al Becerro de Oro y a los exploradores, Moshé rezó delante de Él apelando a ese mismo atributo divino de ser tardo para la ira.

Entonces el Santo –bendito es- le dijo: “¿Acaso no me dijiste que únicamente debería ser aplicado a los justos? Moshé le respondió. ¿Y acaso no me dijiste Tú que incluso para los malvados?”.

La frase significa que Dios prolonga su ira y no se apresura a castigar al pecador, pues quizá eventualmente regrese a Dios en arrepentimiento.

4. Fue grande en misericordia.

La palabra “misericordia” que aquí utiliza el salmista procede de la raíz “racham” o “rejem”.

El checed o jesed de Dios es una clase de amor distinta a “racham” o “rejem”. Ambas connotan la idea de amor, pero su sentido es distinto y David utiliza los dos términos para enseñarnos el trato especial que Dios ha tenido para con él y el trato que Dios tiene también para con nosotros.

El checed o jesed comunica la idea de un amor comprometido, firme y duradero con o hacia la persona que se dirige. Es la clase de amor intenso que en el caso de Dios se revela o se manifiesta por su bondad hacia sus hijos o hacia su pueblo. Es un amor inalterable de parte del Señor.

La palabra “engrandeció” procede de la raíz hebrea “rab” que se puede traducir también como “numeroso”, “abundante”, “grande”. Se usa para resaltar el tamaño y la proporciona de alguna persona, pueblo o atributo divino. En este caso la misericordia de Dios fue abundante o numerosa.

C. A quien no le dio lo que merecía

Dios no pagó a los judíos de acuerdo a lo que merecían sus acciones. Las diez ocasiones en las que se rebeló en el trayecto del desierto a la tierra prometida merecían un castigo ejemplar en vista de sus constantes quejas por haber salido de la tierra de Egipto y atravesar carencias en su viaje.

De nada sirvió haber visto diez señales en Egipto. De nada sirvió la destrucción de Faraón en el Mar Rojo y ser alimentados milagrosamente con el maná ya que los judíos seguían empecinados en recordar su antigua vida en esa nación en la que fueron esclavos y malvivían.

David bendice la misericordia de Dios porque en lugar de recibir lo que merecían Dios los trató con mucha benevolencia y compasión y en lugar de desaparecerlos de sobre la faz de la tierra lo que hizo fue completamente distinto. En vez de destruirlos lo que Dios hizo fue amarlo incondicionalmente.

1. No contendió con ellos

Es interesante en el hebreo la expresión “no contenderá” porque su raíz etimológica “rib o rub” que se usa en Génesis 26: 20 y que la versión Reinal Valera 1960 traduce como “reñir”, es decir pelear, enfrentarse.

Quizá para comprender mejor la idea de la frase “no contenderá” nos sirve mucho la historia de Jacob y Labán, quienes tuvieron serias diferencias y desencuentros. Cuando Jacob salió del lado de Labán este fue tras él. En Génesis 31: 36 donde se señala la riña que hubo entre ellos, luego de la persecución del suegro contra el yerno.

Dios no riñó con el pueblo de Israel en el desierto o si se quiere no peleó contra ellos. Ese es el sentido de la frase “no contenderá” que usa el salmista porque es obvio y notorio que un pleito con Dios es una lucha perdida porque siempre va a ganar Dios porque nadie en ningún tiempo ha vencido a Dios.

2. No estuvo enojado siempre con ellos

Nehemías 1: 2 dice así: “Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.” Y con ello nos señala claramente que Dios se mantiene molesto, enfadado o airado con sus enemigos, no así a quienes no considera como sus adversarios.

La expresión “guarda el enojo” es común en la Biblia. En Levítico 19: 18 encontramos la frase así: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” Dios no fue rencoroso con un pueblo que se mostró ingrato una y otra vez.

La frase nos ensaña mucho del carácter de Dios porque significa que el Señor puede estar enojado siempre, es decir su ira puede ser implacable y sus consecuencias serán terribles como lo ocurrido en el libro de Números 16 con la historia de Coré o en Génesis 19 con la destrucción de Sodoma y Gomorra.

3. No les retribuyó por sus iniquidades

Por amor a ellos Dios hizo una excepción y no les pagó media por medida. Generalmente Dios trata al hombre de acuerdo a sus acciones. Pablo dice que lo que el hombre siembra eso recoge siempre, pero en el caso de Israel Dios tuvo compasión de ellos en el desierto y no les dio lo que merecían.

El salmo 103: 10 dice así en su primera parte: “No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades”. El salmista está haciendo un reconocimiento especial a la actitud de Dios de no hacer con ellos de acuerdo a lo que merecían sus iniquidades. La palabra iniquidades ya la hemos estudiado en otra ocasión y hoy la repasaremos.

La palabra iniquidad procede de la raíz hebrea “avon” que se traduce también como “perversidad” o “depravación”. Es una afrenta grave contra Dios porque es una actitud que contraria gravemente la voluntad de Dios. Es dejar sus caminos para perderse en los deseos inclinación maligna.

4. No les devolvió de acuerdo a sus pecados

Teniendo la misma idea que el punto anterior, solo con la diferencia de que la conducta de los judíos en el desierto ameritaba un pago. El ejemplo es de un obrero que se esfuerza porque sabe que tendrá una paga o un pago al final del jornal, así los judíos laboraron intensamente para que Dios les pagará el resultado de sus pecados.

La palabra pecado que se es “chet” que se traduce como “culpa del pecado”, es decir la palabra chet apunta a la condición culpable de los judíos y a pesar de ello, el Señor no les retribuyó lo que merecían por esa clase de conducta.

D. A quien amó y perdonó

El salmista usa dos estupendos ejemplos en los que recurre a ilustraciones de distancia o medida para hablar del inmenso y enorme amor de Dios para con sus hijos. El salmista David quiere poner bien en claro la clase de amor y perdón que Dios ofrece o que Dios ejecutó sobre su pueblo.

Si no les dio su merecido, lo que sí hizo el Señor es demostrarles de manera reiterada su amor y compasión, su piedad y clemencia y su misericordia y bondad aún sin que lo merecieran o aún sin que fuera dignos de un trato de ese tamaño, pero Dios fue tierno con ellos.

1. Haciendo grande su misericordia sobre ellos

El primer ejemplo que utilizó David para resaltar el amor de Dios fue justamente medir la distancia del cielo a la tierra. Una medida difícil de calcular o imposible de fijar porque no existe un aparato que lo pueda hacer. La idea, entonces, es apuntar a un amor sin medida o sin tamaño.

El amor del Señor hacia con el pueblo de Israel es descomunal que nuestra mente y nuestro corazón difícilmente logrará comprenderlo porque escapa a nuestra razón y entendimiento. Eso es lo que David quería lograr al decir de que tamaño es el amor de Dios. Debemos entender que su amor es inmenso.

La expresión misericordia que se usa aquí procede del vocablo “checed” que comunica la idea de un amor comprometido.

2. Alejando sus rebeliones muy lejos

El amor de Dios siempre va acompañado de su perdón. Y para señalar que hizo con ellos, el salmista utiliza una vez un término o un ejemplo de medida cuando dice que “Cuanto está lejos el oriente del occidente hizo alejar de nosotros nuestra rebeliones.” La distancia entre ambos puntos cardinales también resulta complicado medirla.

De esa forma, David le recuerda a los lectores del salmo 103 la clase de perdón que Dios ofrece a quienes se arrepienten de todo corazón. A quienes compungidos de corazón se acercan al Señor para suplicar socorro.

Dios ama y a quien le pide compasión le da su perdón y olvida lo agravios que cometió. Israel es el mejor ejemplo.

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