Como en los días de Noé: Una sociedad violenta

IV. Una sociedad que vivió de manera violenta

Dice la Biblia en Génesis 6: 11-13

11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.  12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.  13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 

Introducción

La sociedad de Noé fue violenta. La vida dejó de tener importancia, la existencia humana perdió el respeto y todas las diferencias entre las personas se resolvía mediante la muerte. Los seres humanos se abrogaron el derecho exclusivo que Dios tiene de quitar el aliento de vida en las personas y ellos asumieron esa facultad.

El autor de Génesis nos dice que “la tierra se llenó de violencia” como una manera de establecer que la ferocidad y agresividad tomó carta de naturalización en el mundo de los tiempos pre diluvianos. Los hombres de esos tiempos se agredía hasta causarse la muerte sin respeto alguno ni consideración de la vida.

La palabra “violencia” que ocupa el Génesis 6: 11 procede de la palabra hebrea “hamas” y se usa 39 veces en el Antiguo Testamento. En Génesis 49: 5 se usa la palabra “hamas”, pero en lugar de traducirla como violencia lo hace como “arma” para denotar crueldad. En tanto que en Éxodo 23: 1 se traduce como “testigo falso” para señalar a alguien malicioso.

Quizá en el pasaje de Jueces 9: 22-24 es el que mejor nos hace comprender lo que sucedía en tiempos de Noé con la historia de Abimelec, un hombre que mató a setenta hermanos suyos de una manera espantosa y sin tener el más mínimo remordimiento por esos sucesos que lo hicieron ver como un ser sanguinario y sin piedad.

En el salmo 11: 5 encontramos el siguiente pasaje que nos enseña porque Dios aborrece a algunos hombres. “Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.”

La palabra hebrea “hamas” se traduce entonces como violencia, crueldad, maldad o malicia de parte de las personas. Es decir, comunica la idea de personas sin afecto natural dispustas a hacer el daño más grande hacia su semejante con tal de ganar u obtener alguno beneficio personal.

La palabra procede de la raíz “chamas” que se traduce como “ser violento implícitamente para maltratar, desnudar, sacudir, hacer violencia, quitar violentamente, equivocarse, imaginar erróneamente.

A. Que se tomó el derecho de la vida que solo Dios tiene

En Génesis 9: 6 encontramos el siguiente texto: “El que derramaré sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.”

Dios le dio una orden al hombre y es que se reprodujera. Que llenará la tierra. Lo hizo con Adán y Eva y una vez que concluyó el diluvio y Noé repobló la tierra de nueva cuenta le dio la misma orden que a Adán, según leemos en el Génesis 9: 1, lo que nos dice mucho sobre la función del hombre: llenar la tierra, dar vida.

La generación de Noé hizo lo contrario le quitó la vida a sus semejantes y se tomó para si un derecho o una facultad que solo Dios tiene. El único que puede recoger la vida de las personas es justamente él porque él es no solo el autor de la vida, sino el dueño mismo y no comparte con nadie ese poder.

Los hombres de los tiempos de Noé se tomaron ese atributo y se volvieron brutales, agresivos e incontenibles con sus semejantes de tal manera que mataban a quien se les opusiera y era extremadamente crueles a la hora de ejecutar su venganza y por eso el Señor le indica a Noé que Dios demandará de quien derrame sangre, su vida misma.

Matar se convirtió en la actividad preponderante de la generación ante del diluvio. Privaban del bien más preciado a los seres humanos con tal de satisfacer su ira o su furia, sin reparar que al hacerlo ocupaban el lugar de Dios que es el único que da y quita el aliento de vida en los seres humanos.

El problema también produjo el enfado de Dios porque la “tierra se llenó de violencia” es decir en cualquier lugar y en todo tiempo los seres humanos resolvían sus diferencias provocando muerte y dolor a quien se les oponía y eso era insoportable para Dios porque era una total falta de respeto al Creador.

No había un solo lugar donde la gente se pudiera escapar de esta dinámica. No había un momento en que se terminará la muerte. Era una constante en todos lados por lo que la tierra se convirtió en un lugar inhabitable debido a la falta de seguridad y tranquilidad de las personas.

Ante ello, Dios tuvo que actuar y envió un diluvio que terminó con la vida de estas personas que tenían en nada la dignidad con la que el hombre fue creado por Dios, que olvidaban que ellos no tenían la vida por sí mismos, sino que Dios se las había dado para que lo glorificaran, pero no lo hicieron.

La pregunta que surge con estas palabras es exactamente cómo vive la gente en nuestros días. Los seres humanos habremos aprendido la lección del diluvio?, y la respuesta parece ser que no, porque hoy en día vivimos tiempos muy violento y muy sangrientos en nuestro México y en todo el mundo.

B. Que se asemeja mucho a nuestra sociedad

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de hace apenas unos años establece que cada año alrededor de un millón 600 mil personas mueren violentamente en todo el mundo. Somos un mundo que vive en violencia extrema. En México y en Oaxaca ese fenómeno también nos alcanza.

Antes de entrar de lleno a este tema es importante notar que el estudio de la OMS también integra en su análisis el tema del maltrato infantil, la violencia juvenil, la violencia de pareja o doméstica, la violencia sexual y el maltrato a los ancianos que hoy parece convertirse en un problema muy grave. Estos fenómenos sociales son la extensión de la violencia que se vive en las sociedades modernas de este mundo.

En Brasil por ejemplo el año 2018 dejó como saldo cerca de 65 mil asesinatos en solo un año. En México en el mismo año murieron violentamente 34 mil personas. Una cifra alarmante, pero inferior a la que registro Brasil, sin que eso signifique minimizar una situación que daña terriblemente la convivencia social.

Pero quedarnos solo en México sería parcial en nuestro estudio de la violencia porque ciudades de Estados Unidos tienen igual mucha violencia con lo que el mito de que la falta de educación es la que provoca la crueldad en las personas queda completamente descartado.

En Oaxaca, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el año 2018 murieron de manera violenta más de 863, muchas de ellas mujeres que fueron asesinadas de manera trágica, convirtiéndose la ciudad de Juchitán en una de las 10 ciudades más violentas del país.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la violencia es el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que cause o tenga muchas posibilidades de causar lesiones, muerte, daño psicológico, trastorno del desarrollo o privaciones.

El tema ha sido asociado con la salud porque sus secuelas alcanzan a las personas que pierden un familiar o que resultan heridas o lastimadas por los hechos violentos. El último informe sobre el tema fue en el año 2014 y se presentó en el año 2016. Aquí algunos datos breves.

En un estudio comparativo podemos afirmar que esta generación es idéntica a la de Noé en lo relacionado con la violencia. Las bombas nucleares, las armas químicas y bacteriológicas son ejemplos claros que la humanidad tiene en mente destruirse o dañar a sus enemigos de una manera terrorífica.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: