Los enviados serán tratados como fue tratado el que los envía

Dice la Biblia en Mateo 10: 24-25

24 El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?

Introducción

Jesús fue muy claro a la hora de precisar como serían tratados sus enviados. Nunca debemos perder de vista que él fue también un enviado. A sus discípulos solía repetirles que el Padre lo había enviado a la tierra. Y así como el Padre lo había enviado ahora enviaba a sus apóstoles.

Y así como hicieron con él así harían con ellos. Jesús marcó nítidamente las perspectivas del ministerio. A nadie engañó o ilusionó con una promesa falsa de ser recibidos con honores y con aplausos por su labor como promotores de las buenas nuevas de salvación. Sabía perfectamente que enfrentarían resistencias y oposición.

Cristo quería que a nadie le tomará por sorpresa el hecho de ser repudiados. Quería y quiere siempre que sus seguidores estén conscientes de su realidad, que no “romanticen” o que no “idealicen” la manera en la que serán vistos por las personas, sobre todo por los enemigos del evangelio.

Las palabras que les dirigió a la hora de enviarlos nos sirve mucho a nosotros porque nos permiten entender que nos identificaremos plenamente con Cristo en sus sufrimientos y en rechazó que tuvo por parte de los hebreos. Siempre debemos recordar que “a los suyo vino, pero los suyos no lo recibieron.” Juan 1:11.

Los enviados serán tratados como fue tratado el que los envía

I. Porque jamás podremos superar a Cristo
A. Como el discípulo no puede superar a su maestro
B. Como el siervo no puede ser más que el amo
II. Porque solo aspiramos a ser como Cristo
III. Porque seremos difamados como fue difamado el Señor

En el evangelio de Lucas 23: 26 31 encontramos el siguiente pasaje:

27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. 28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.  30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. 31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?

Con esas palabras Jesús les hizo notar a sus discípulos el destino que tendrían. Si a él lo habían maltratado cuanto más maltratarían a sus seguidores. En el mundo, dijo también, tendrán aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Vituperios, burlas, rechazo y hostilidad fue lo que Cristo recibió a su paso por la tierra.

I. Porque jamás podremos superar a Cristo

Jamás podremos superar a Cristo en amor. Nunca le podremos ganar en ningún aspecto puesto que es Dios.

A. Como el discípulo a su maestro

En tiempos de Jesús era común escuelas del judaísmo donde había un maestro y discípulos. Para alcanzar el grado de maestro en esos tiempos era necesario contar con estudios de por lo menos 20 o 25 años.

Quienes acudían a esta clase de lugares sabían perfectamente que para superar a su maestro debían pasar mucho tiempo y muy probablemente esperar hasta que falleciera para poder alcanzar su sapiencia y su conocimiento en el estudio de la Torá. En vida sería difícil remontarlo.

Cuando Cristo dijo que el discípulo no es más que su maestro quiso que comprendiéramos que no podemos esperar otro trato que el que recibió Cristo.

B. Como el siervo no puede ser más que el amo

En tiempos de Cristo un criado o esclavo jamás sería mas que su señor. Siempre sería un esclavo. Con este ejemplo, Jesús reiteró la idea de que sus seguidores no pueden esperar un trato distinto al Señor.

En ambos casos Cristo subrayó la imperiosa necesidad de comprender nuestra posición como seguidores suyos. Estamos en el mundo para recibir idénticamente lo que Cristo recibió. Nada distinto. Todo igual.

II. Porque solo aspiramos a ser como Cristo

Tanto el discípulo como el siervo solo podían aspirar a ser como su Señor, pero nunca más que él. Ese es lo que el creyente debe saber y comprender. En la tierra tiene la misma posición de Cristo en cuanto al sufrimiento.

Es suficiente con eso para entender lo que nos espera como cristianos o como creyentes. seremos objeto de burlas como se burlaron del Señor. Seremos blanco de desprecio como él fue despreciado. Nos identificaremos plenamente con Cristo cuando sufrimos por su causa. No debemos sentirnos sorprendidos.

III. Porque seremos difamados como fue difamado el Señor.

Cristo fue difamado y calumniado. Se dijeron de él muchas mentiras. Se le acusó con muchas falsedades. La acusación más engañosa fue acusarlo de expulsar demonios a través de Beelzebú.

Cristo recordó a sus seguidores este pasaje Lucas 11: 14-18

14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. 15 Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. 16 Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo.

17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.  18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios.

Sus enviados serían difamados. Esa es una verdad que debemos reconocer y aceptar. Los enviados serán criticados, calumniados y difamados. Se dirían y se dirán mentiras sobre su proceder y eso no debe provocar molestia.

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