Promesas y mandamientos

Dice la Biblia en Salmos 119: 172

“Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia.”

La versión de la Biblia Dios Habla Hoy traduce este verso de la siguiente manera: “Entonen mis labios un canto a tu promesa, porque todos tus mandamientos son justos.” El texto traducido de esa manera nos permite comprender dos aspectos que tiene la Escritura: promesas y mandamientos.

Al acercarnos a la Escritura debemos estar conscientes que Dios nos ofrece esperanza por los diversos compromisos que ha hecho con nosotros como por ejemplo que nos proveerá, nos acompañará en momentos difíciles, nos salvará de peligros, nos librará de nuestros enemigos y nos dará vida eterna.

Nos reconforta saber que Dios cumple lo que promete. Y la Escritura está plagada de responsabilidades y pactos a los que Dios se ha comprometido con los piadosos, lo que satisface y fortalece nuestra vida porque estamos seguros siempre de que Dios cumple a lo que se obliga.

Sin embargo en ese mismo nivel encontramos sus mandamientos. Sus ordenanzas y preceptos que nos demanda y que al igual que las promesas se deben cumplir. Los más conocidos o los universalmente difundidos son los 10 Mandamientos que encontramos en el libro de Éxodo.

Pero además de esos 10 hay todavía muchos más en toda la Biblia y se nos exige cumplirlos porque de esa manera damos muestra a Dios de nuestro compromiso y nuestro deseo de servirle siempre con devoción y obediencia. Cristo los resumió en dos: 1. Amarás a tu Dios con todas tus fuerza, tu mente, tu alma y corazón y 2. A tu prójimo como a ti mismo.

Habrá que considerar siempre que las promesas de Dios no se pueden disociar de sus mandamientos y ordenanzas son las dos caras de la misma moneda. Quien solo espera en las promesas de Dios sin considerar su mandamientos actúa con egoísmo porque solo piensa en sus beneficios y no en obedecer lo que Dios pide.

Obedecer y esperar en sus promesas es el anhelo de Dios por parte de sus hijos porque de esa manera patentizamos que le servimos porque es Dios y no por lo que nos dará.

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