Setenta veces siete

Dice la Biblia en Mateo 18: 22 “Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”

Pedro quedó conmocionado por las palabras que Jesús les dirigió para explicar la necesidad del arrepentimiento cuando un hermano ofende a otro hermano. Si una persona ofende a otra y no se retracta de esa actitud la autoridad de la iglesia que es la autoridad de Cristo tiene la facultad de expulsarlo de la convivencia cristiana.

Por eso Pedro le preguntó al Señor cuantas veces debería de perdonar a quien lo ofendiera poniendo como límite siete veces que era un número que los rabinos de aquella época habían establecido como las ocasiones en que se debía otorgar el perdón a alguien que había ofendido.

Pero Cristo le dice que el perdón debe ir más allá de las siete veces y hace un ejercicio aritmético para señalar que esas siete veces se deben multiplicar por 70. Dicha ecuación matemática nos daría como resultado 490, un número que en realidad tenía como intención no fijar un numero de veces a perdonar, sino la necesidad de perdonar siempre.

El perdón constituye, bajo la dirección de Cristo, una actitud indispensable en la vida del creyente. Perdonar libera, sana, salva, reconstruye, pero sobre todas las cosas da vida. Lo que Cristo estaba enseñando con toda claridad es la necesidad de un corazón perdonador, un corazón que hiciera a un lado afrentas y ofensas y olvidará rápidamente.

El perdón puede reconciliar, reunificar y reparar la división y por ello es importantísimo para una vida sana, para tener un corazón limpio y para poder acercarnos sin estorbo a Cristo quien dijo claramente que si no perdonamos a los que nos ofenden, Él tampoco nos perdonará.

Sin importar el tamaño de la falta, si el infractor con humildad viene a solicitar el perdón, el hijo de Dios debe estar dispuesto a perdonarlo. De esa manera salva una alma, pero sobre todo, protege su vida espiritual porque la falta de perdón acarrea males como la amargura, el resentimiento y hasta el odio.

Un creyente perdona porque a Él lo perdonaron primero y lo perdonan cuando peca contra Dios.

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