La paradoja de los enviados: para ganar la vida hay que perderla

Dice la Biblia en Mateo 10: 39

El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Introducción

Una de las formas o estilos que Jesús utilizó para enseñar, además de las parábolas, fueron las paradojas o contradicciones, en otras palabras utilizó dos palabras, ideas o pensamientos antagónicos para mostrar o demostrar un principio del reino de los cielos que vino a proclamar.

En Juan 12: 20-26 Jesús utilizó este mismo sistema para enseñar. Dijo que si el grano de trigo no muere no da fruto, pero si muere lleva mucho fruto. Morir para dar vida fue su mejor ejemplo.

Pablo cita una que le enseñó el propio Señor: “Es más bienaventurado dar que recibir”. Dos palabras antónimas: dar y recibir. La gente solo quiere recibir porque piensa que así acumula, pero Cristo dice que es al revés o en sentido contrario: es mejor dar, en una clara paradoja o contradicción.

Con esta ingeniosa forma de presentar las verdades espirituales del reino de Dios, Jesús ánima a sus seguidores. A los enviados que han de compartir la buenas nuevas, los motiva para recordar que aparentemente ellos “perderán” su vida por una misión que a los ojos de muchos es algo absurdo.

El sentido de perder en este pasaje es desperdiciar o hacer algo útil con la vida. Para muchos dedicarse al servicio de Dios proclamando sus verdades es una rotunda equivocación y por ello muchos buscan “salvarse” de esa clase de labor y rehúyen a un compromiso con el Señor.

Jesús le dice a sus enviados que será al contrario las personas que piensan que evitando padecer por causa de la palabra de Dios y del reino de los cielos, en realidad perderán su existencia o desaprovecharán la oportunidad de servir al evangelio de Cristo.

La paradoja de los enviados: para ganar la vida hay que perderla

  1. El que halla su vida la perderá
  2. El que pierde su vida la hallará

Síntesis

La Nueva Versión Internacional traduce este verso de la siguiente forma:  “El que se aferre a su propia vida, la perderá, y el que renuncie asu propia vida por mi causa, la encontrará.”

Cristo deseaba y desea que sus seguidores comprendan que los altos ideales del cristianismo demandan entrega incondicional a la causa y hacer a un lado el egoísmo.

  1. El que halla su vida la perderá

El primer principio que les enseña a sus seguidores o la primer verdad que quiere que aprendan sus enviados es que aferrarse a su propia vida a lo único que los conducirá es a perderla. El sentido de la palabra es descomponer, desperdiciar o volverla sin sentido u objetivo.

Los peligros a los que se enfrentarían los predicadores del evangelio iban desde el desprecio y odio de sus opositores, hasta la persecución y el encarcelamiento y en algunos casos la muerte hacían que la profesión de evangelista se convirtiera en algo poco atractivo y para quienes ya estuvieran en activo la tentación de renunciar a ella era muy grande.

Justamente a ellos es a quien Jesús dirige estas palabras porque muchos tal vez al ver lo difícil y complicado de predicar abdicarían para “salvarse” o dejarían de hablar de Cristo para evitar ser odiados, perseguidos o asesinados creyendo que con ello escaparían y librarían su vida.

Pero eso en lugar de preservar su vida, lo único que provocaría es que perderían su vida, es decir, su existencia carecería de sentido y tarde o temprano se darían cuenta que han cometido el error más grande que puede haber en el mundo. Como ejemplo de ello podemos encontrar a Pedro, quien negó al Señor cuando se sintió en peligro.

Y es que la vida solo tiene sentido o solo cobra razón cuando la ponemos en las manos de Dios, porque al final de cuentas es Él quien nos la ha dado y al entregársela lo único que estamos haciendo es devolvérsela, en un acto de comprensión de que todo es propiedad de Dios.

Aferrarnos a nuestro estilo de vida o pretender “quedarnos” con algo que definitivamente no nos pertenece solo nos causará daño. Un ejemplo sencillo de esta verdad lo encontramos en los mares de Galilea y Mar Muerto. El primero recibe una corriente y da, pero el segundo recibe y no da. Justamente por eso se llama Mar Muerto porque no produce.

La vida la hemos recibido de Dios y debemos devolvérsela. Predicar el evangelio es una manera de regresarle lo que con bondad y compasión nos ha dado. De esa forma pasará la segunda parte del texto que hoy estudiamos.

2. El que pierde su vida la hallará

Al entregar nuestra vida a la obra de Dios, entonces, la encontraremos. La vida entregada a Dios para su servicio le da sentido y orientación a la existencia. La dirige justamente hacia donde Dios quiere que vaya.

Cristo les dijo esas palabra a los enviados para que comprendieran que entregar su vida en sacrificio a Él era la mejor decisión que podían tomar porque contra todo pronóstico entonces la encontrarían que quiere decir que le encontrarían sentido y se sentirían satisfechos.

La razón o explicación de muchas personas insatisfechas en la vida, a pesar de vivir bien, tener bienes y gozar de salud y bonanza económica obedece a que su vida carece de un propósito o una meta más allá de lo material. Cristo le dice a sus seguidores que poner su vida en sus manos le dará sentido.

 

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