Tu eres sacerdote para siempre

Dice la Biblia en Salmos 110: 4

“Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”

Introducción

El salmos 110 es un salmo mesiánico que utilizó el pasaje de Génesis 14: 17-19 para precisar que además de Rey, el Mesías sería sacerdote, pero sacerdote no del orden aarónico, sino del orden de Melquisedec, un enigmático personaje que aparece solo una vez mencionado en el Antiguo Testamento.

El Mesías sería un Rey-Sacerdote. Lo de rey lo entendía perfectamente los hebreos, pero el tema del Sacerdote les resultaba difícil y complicado comprenderlo porque el sacerdocio estaba destinado exclusivamente para los hijos de Aarón y no para cualquier persona y eso provocó y provoca todavía interrogantes sobre el ungido del Señor.

A diferencia de los judíos para quienes el Nuevo Testamento carece de valor escritural, los creyentes tenemos el escrito de la epístola a los Hebreos que nos explica este texto de manera amplia y clara para comprender que la persona de Jesucristo fue quien cumplió con esta designación.

De hecho el autor de esa epístola, cuyo nombre se desconoce, utiliza todo el capítulo para explicar este verso que por cierto cita completo con la finalidad de resaltar que el cumplimiento de esta promesa recayó en Cristo Jesús. Cristo es el Mesías del que habla el salmo 110.

La relevancia de este pasaje es vital para demostrar que Jesús es el Mesías que esperaban los israelitas y su designación y ordenación bajo el sacerdocio de Melquisedec le otorga una función sacerdotal eterna, exclusiva e inmutable y superior al sacerdocio aarónico porque es anterior a la ley que dio forma a los sacrificios y ofrendas y sus mediadores.

Para el cristianismo es fundamental comprender esta verdad porque representa el argumento más sólido para afirmar que Jesús es el Mesías, que vino a la tierra en calidad justamente de Sumo Sacerdote para reconciliar al mundo con Dios y que se fue, pero volverá con toda la fuerza del Rey de Israel.

 

IV. Con la designación irrevocable del sacerdocio

  1. Por juramento de Dios
  2. Según el orden de Melquisedec

Síntesis

El rey David dice en su salmo que el Mesías será Rey y Sacerdote. Lo de Rey es comprensible porque descendería de los genes de la dinastía davídica, pero la parte de Sacerdote le vendría no de parte de Aarón o los levitas, sino de un personaje único en la Biblia que tuvo esos dos cargos o encargos: Melquisedec.

Los judíos siempre se han preguntado quién es Melquisedec, porque aparece y desaparece sin dejar rastro alguno en el Antiguo Testamento. Se le relaciona con Abraham, pero desde una posición de superioridad porque le entregó los diezmos a él. El padre de la fe, como se llama a Abraham, se somete a este personaje que algunos midrashim le asocian con Sem.

Sem es el hijo de Noé, quien junto con sus hermanos Cam y Jafet sobrevivieron al diluvio, pero cronológicamente parece difícil que resulten contemporáneo con Abraham. Es más sencillo pensar que era el propio Cristo en una teofanía similar a la que encontramos cuando se menciona el ángel de Jehová.

  1. Por juramento de Dios

La designación del Mesías como sacerdote fue hecha por Dios. La expresión “Juró Jehová y no se arrepentirá” tiene como idea principal sobre poner al Mesías en su cargo como Sacerdote con la misma fuerza que la del sacerdocio aarónico. Ambas son designaciones irrevocables por parte de Dios.

Era evidente la contradicción o el inevitable choque con los descendientes de Aarón que fueron designados por decreto divino como los encargados del sacerdocio y por eso para que el Mesías cumpliera con su función sacerdotal se requería un nombramiento de parte de Dios. El salmo 110 lo hace para mostrar su superioridad.

Los judíos comprendían cabalmente la expresión “juró el Señor y no se arrepentirá” porque quería y quiere decir que en el caso del nombramiento como Sacerdote del Mesías no habría ni habrá posibilidad de cambio o incumplimiento. Será así. Dios lo ha decidido y nada le hará cambiar de parecer.

El Mesías tiene un nombramiento de carácter irrevocable. Nada hará que Dios cambie esta determinación. Y sus repercusiones tienen directamente con la obra salvífica de Cristo. Cristo es el Sumo Sacerdote que traspasó el lugar santísimo. Mateo 27: 51 dice que el día de su crucifixión el velo del templo se rasgo en dos.

El sumo sacerdote se presentó como ofrenda él mismo para mediar entre Dios y los hombres y reconciliarlos con su Creador. Nada hará cambiar de parecer al Señor sobre la designación de Cristo como mediador de un mejor pacto, como dice Hebreos.

2. Según el orden de Melquisedec

Hebreos 6: 19- 20 dice “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”

El sacerdocio de Melquisedec es un sacerdocio eterno, según leemos en Hebreos 7: 3 que dice: “sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.” Evidentemente ese sacerdote es exactamente el mismo que Cristo. Un sacerdocio por toda la eternidad.

La designación de sacerdote según el orden de Melquisedec tiene como finalidad señalar o apuntar el carácter eterno del sacerdocio de Cristo. No fue un sacerdocio temporal o de ocasión, sino algo establecido desde la eternidad.

 

 

 

 

 

 

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