La oposición al mensaje de Dios

Dice la Biblia en Jeremías 14: 13 “Y dije: ¡Ah! ¡Ah, Señor Jehová! He aquí que los profetas les dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.”

Jeremías se quejó tristemente con Dios porque mientras él anunciaba los severos juicios que Dios traería sobre la tierra de Jerusalén cumpliendo así las ordenes que el Creador les daba, falsos profetas se encargaban no solo de contradecirlo, sino de ponerlo como enemigo del pueblo porque ellos “profetizaban” con un mensaje distinto al suyo.

Nada puede traer más desánimo a nuestra vida que ocuparnos sosegadamente en un labor y encontrar oposición. Si bien la oposición a toda labor buena siempre va a existir lo que a Jeremías contrariaba era que esa oposición venía o provenía de hombres supuestamente enviados por Dios.

Los enemigos de Jeremías no eran extraños o personas lejanas a él, eran hombres que buscando un beneficio personal se dedicaban exclusivamente a decir todo lo contrario que el profeta anunciaba y como era obvio la gente prefería oír ese mensaje que no solo los consolaba, sino que obviaba su conducta pecaminosa.

Jeremías dirigió a Dios su queja porque sentía desmoralizarse como cualquiera de nosotros que haciendo una labor ordenada por Dios encontraramos opositores denodados que no solo pusieran en entredicho lo que decimos o lo que hacemos, sino que abiertamente lo contradijeran.

El mensaje que Dios le encargo a su vidente era rechazado de una manera tal que parecía que el mensajero no era digno de crédito. La gente veía a Jeremías como una persona maliciosa y hasta apátrida porque en lugar de animar a su nación, la desolaba y desconsolaba con esa clase de profecías.

Pero a pesar de ello, su mensaje no tenía porque cambiar. Dios le dio la fuerza suficiente para mantenerse en las mismas profecías de destrucción y juicio para ensañarnos que las convicciones jamás se deben mover aún cuando muy cerca de nosotros haya personas que nos contradigan. El mensaje de Dios es inamovible y su mensajero también.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: