La paciencia en los matrimonios

Dice la Biblia en Job 42: 13

“y tuvo (Job) siete hijos y tres hijas.”

El libro de Job termina con la restauración física y material del patriarca. Después de haber perdido toda su riqueza y haber enfermado y luego de haber perdido a sus primeros siete hijos y tres hijas, Dios lo recompensó con el doble de su riqueza y en el ámbito familiar le devolvió igual número de hijos e hijas.

Lo único que no había perdido Job durante su tribulación fue precisamente a su esposa. Ella fue lo único que le quedó. Según leemos en los primeros versos del libro que lleva el nombre de ese santo varón de Dios, su consorte entró en una profunda crisis cuando vio que la calamidad había arrebatado todo a su conyugue.

Sin embargo, permaneció junto a él durante el tiempo en el que padeció toda clase de sufrimiento y dolor y al final fue el medio por el cual Dios le devolvió su descendencia a Job. Cuando uno lee que fueron diez hijos uno puede pensar que fueron diez partos, pero me atrevo a imaginar que tal vez solo fueron dos: en un embarazo tuvo tres y en el otro, siete.
Para Dios no hay nada imposible.

El matrimonio de Job finalmente logró superar la calamidad, se sobrepuso al infortunio, a las tribulaciones que tiene a veces consigo la vida y al final volvieron a ser una familia como al principio. Volvieron a sonreír y soñar. Volvieron a tener la paz de Dios en su hogar bendecido con hijos y con bienes materiales.

La vida de pareja jamás estará exenta de dificultades, la relación de una esposa con su esposo jamás dejará de tener eventos que ponga a prueba el amor que se profesan. Las dificultades pueden convertirse en un lazo que haga más cercana la relación o que fortalezca aún más su vida matrimonial.

Job y su esposa, cuyo nombre no es citado en la Biblia nos demuestran que ninguna adversidad es para siempre, que los sufrimientos en esta vida pueden ayudar siempre que se tenga la paciencia el uno al otro. El sufrimiento prueba a los matrimonios en la virtud más grande: la paciencia.

Job tuvo paciencia con la crisis que tuvo su mujer cuando vio todo perdido. Ella lo acompañó durante toda enfermedad en la que Job deseaba morir porque sufría intensamente. Su historia nos alienta a la hora de enfrentar toda clase de tribulaciones. Desarrollar juntos la paciencia unirá más nuestros matrimonios.

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