La evidencia de la superioridad de Cristo: Es la imagen del Dios invisible

Dice la Biblia en Colosenses 1: 15-19

15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.  16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;  18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;  19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud. 

Introducción

Después de su introducción epistolar, el apóstol Pablo pasa directamente al tema principal de su carta: señalar la superioridad de Cristo. Los colosenses tenían un grave problema: se habían introducido falsos maestros que negaban la deidad de Cristo y era indispensable corregir esa equivocación.

Pablo les escribe para señalarles con toda claridad lo que Cristo es. La vida cristiana no puede vivirse si se desconoce o ignora la persona de Cristo. Comprender su naturaleza y entender su obra en la creación son concepciones básicas para tener una conducta acorde al Señor.

La cristología o el tratado sobre Cristo basa mucho de su enseñanza en la epístola a los Colosenses porque encontramos en esta carta descripciones poderosas de la vida y obra de nuestro Señor. La argumentación de Pablo en esta carta es fundamental para acrecentar nuestra fe.

El apóstol escribe para convencer a unos dubitativos creyentes que han sido infectados con el error de creer que Cristo es una persona igual que todos los seres humanos. La negación de la deidad de Cristo tiene justamente sus inicios en esta antigua región del imperio romano donde falsos maestros procuraron dañar la persona del Señor.

Pablo escribe entonces para refutar a todos aquellos que “hinchados por su mente carnal” aseguran falsedades que no pueden demostrar o que no pueden comprobar, en cambio el apóstol escribe con toda autoridad, basado en la revelación que recibió por parte de su Salvador y nos comparte verdades profundas que nos acercan más a Cristo.

Cristo es superior a la creación, señala Pablo, y nos lleva paso a paso con afirmaciones que nos ayudan a contemplar a nuestro Señor en su verdadera condición. Más allá de nuestro vano entendimiento, pero sobre todo con los ojos de la fe puesto en un ser que evidentemente fue diferente a todos los seres humanos que han habitado esta tierra.

La evidencia de la superioridad de Cristo en la creación

I. Porque es la imagen del Dios invisible
II. Porque es el primogénito de ella
III. Porque es antes de todas las cosas
IV. Porque es cabeza de la iglesia
V. Porque es el primero en haber resucitado
VI. Porque garantiza la reconciliación
VII. Porque permite comprender el sufrimiento

I. Porque es la imagen del Dios invisible

Esta es una poderosa declaración sobre la vida de Cristo. Sobre su naturaleza y sobre su estrecha relación con Dios. Cristo no fue un iluminado, no fue un maestro más, ni fue tampoco un gran iniciado.

La primera razón que Pablo da para argumentar de manera irrefutable la divinidad de Cristo es señalar categóricamente que el Señor es la imagen del Dios invisible. Frase que nos permite comprender la razón por la que podemos compartir con Pablo la certeza de la superioridad de Cristo sobre la creación.

La Nueva Traducción Viviente de la Biblia traduce este verso de la siguiente forma: Cristo es la imagen visible del Dios invisible y la Traducción al lenguaje actual de la Biblia lo hace así: “…él es la imagen del Dios que no podemos ver”, que nos acercan más a la verdad que Pablo quiere compartir.

Pablo utiliza la frase “la imagen del Dios” en la 2ª Carta a los Corintios 4: 4 y también la expresión la podemos ver en la carta a los Hebreos 1: 3 donde se utilizan con el mismo fin: destacar la naturaleza de Jesús.

Pero qué significa que Cristo visible del Dios invisible. La respuesta la encontramos sucintamente en el Pentateuco, particularmente en Éxodo 33: 18-23. Moisés le pide a Dios que le permita ver su gloria, como respuesta el Señor le dice que nadie podrá verlo porque “no me verá hombre, y vivirá.”

En su introducción de su evangelio, Juan 1: 18 escribe esta afirmación que nos permite entender el significado de la expresión “Él es la imagen del Dios invisible”, “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” que nos precisa claramente la imposibilidad de ver al Dios del cielo y de la tierra.

Los seres humanos estábamos imposibilitados de ver a Dios y en consecuencia de conocerlo. Ni Moisés con toda su piedad, pudo verlo. La santidad y poder de Dios es completamente incompatible con la maldad del ser humano. Es la razón por la que resulta imposible conocer a Dios cara a cara.

Un Dios invisible necesitaba revelarse. Necesitaba darse a conocer y entonces escogió a Cristo y de esa manera Cristo se convirtió en la imagen visible de un Dios invisible. Cristo se encargó de revelar al Creador y para ello se humilló, como dice Pablo, encarnándose en la persona de Jesús.

La palabra “imagen” que usa Pablo es el verso 15 que hoy estudiamos procede de la raíz griega “eikon”. La palabra ha pasado al español de la siguiente manera “icono”. Solemos decir de tal o cual artista que es un “icono” de la música o de algún bailable de Oaxaca como un “icono de tal o cual región”.

El sentido de la palabra en el griego es interesante porque se usa para señalar la forma o semejanza de algo. El texto que estamos estudiando, bajo estas dos expresiones podría también traducirse así: “Cristo es la forma del Dios invisible” o “Cristo es la semejanza o es semejante a Dios.”

La palabra “eikón” gramaticalmente significa “ser como” y su sentido básico es como el de una representación similar que se encuentra en un espejo, es decir la imagen que vemos en un espejo refleja exactamente su fuente o lo que corresponde directamente. Cristo revela a Dios porque es Dios mismo.

Eikón visto en esta perspectiva es más que una sombra o reflejo, es una réplica, es decir recurriendo a Hebreos 1: 3 es la misma sustancia de Dios o si se quiere los mismos atributos. Por esos algunos entiende la expresión como “copia”. En otras palabras lo que Pablo está diciendo es que Cristo es Dios mismo. Al ver a Cristo estamos realmente viendo a Dios.

Nadie podía ver a Dios o nadie puede ver a Dios y vivir. Cristo, entonces, fue el encargado de darlo a conocer, pero no a la manera que lo hicieron Moisés y los profetas de Israel, sino de una manera absolutamente distinta. Cristo aseguró categórico: El que me ha visto a mí ha visto al Padre. Juan 14: 9.

El primer argumento de Pablo para señalar la superioridad de Cristo sobre la creación apunta justamente a separar a nuestro Salvador de todo lo creado. El Señor está por encima de todo lo que existen en el mundo.

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