La grandeza de no hacer tropezar a nadie

Dice la Biblia en Mateo 18: 6-7

6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.  7 !!Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero !!ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

Introducción

Los discípulos de Cristo disputaban entre ellos quién sería el mayor. Cristo les responde con una serie de requisito no para ser el mayor, sino más bien para que sepan quien en realidad apenas entrará al reino de los cielos. Los requisitos de Cristo apuntan en realidad a lo más importante que es como acceder a su reino, no a como ser el mayor.

Después de ponerles como ejemplo vivo a un niño, Jesús despliega o expresa un discurso donde señala la importancia de tener cuidado con nuestra conducta porque puede hacer tropezar inicialmente a uno de los pequeños como suele llamar a los niños. Se puede afectar seriamente a un niño y Cristo lanza una seria advertencia a sus seguidores.

Deben cuidar responsablemente su conducta porque pueden hacer tropezar o escandalizar a los niños en un sentido estricto, pero pueden dañar a personas débiles en un sentido amplio y por eso deben ser muy cuidadosos porque un daño a esta clase de personas puede ser sumamente dañino.

Cristo asegura que siempre habrá tropiezos o escándalos, pero advierte claramente que quien los provoque caerá en un juicio tan severo que será mejor que se quite la vida porque pagará muy cara su osadía de dañar o perjudicar a las personas débiles o que requieren cuidado espiritual como los niños.

La expresión ¡Ay!, que usa en estos versos revelan claramente lo peligroso que puede resultar para un creyente conducirse de manera escandalosa. Le espera dolor y sufrimiento, calamidades y desgracias que debe evitar a toda costa evitando dañar a los demás con su forma de vida.

Arrojarse al fondo del mar con una rueda de molino atada al cuello es una hipérbole que utiliza Cristo para resaltar la gravedad de una conducta desajustada a la voluntad de Dios. Es una forma de llamar la atención en un tema sumamente delicado y sensible para la vida de la iglesia.

Cristo desea con toda el alma que nos alejemos de todo aquello que cause escándalo a los creyentes porque hay un castigo muy sevesero para quienes hacen tropezar a los demás.

La grandeza de no hacer tropezar a nadie

I. Para no ser condenado
II. Porque siempre habrá tropiezos

La expresión “cualquiera que haga tropezar” significa “hacer pecar”. Solo así se comprende la dureza de las palabras de Cristo dirigidas a sus seguidores. Aquellos que con su conducta hagan pecar a otros están condenados a la destrucción porque su hechos propician daño y dolor.

Se debe tener mucho cuidado de nuestras acciones porque pueden lesionar la fe de una persona y lo pueden llevar a pecar. La palabra “tropiezo” procede de la raíz griega “skandalizó” de donde procede la palabra escándalo. La palabra en español es utilizada para referirse a la inmoralidad, desvergüenza e impudicia.

Pero también se utiliza para referirse a disputas, riñas y peleas. La expresión tiene implicaciones con la moralidad de las personas. Una persona que escandaliza es aquella que esperando que tengan una conducta propia y piadosa, hace que los demás se sorprendan por hacer exactamente al contrario.

No es un hipócrita sino un embustero. Un lobo con piel de oveja. Un sepulcro blanqueado. Una persona que se cuela el mosquito, pero se traga el camello. En síntesis una persona que no vive de acuerdo a lo que establece la Escritura, sino haciendo justamente al contrario de lo que la palabra de Dios establece.

I. Para no ser condenado

Cristo le aconseja a las personas que caen en esta condición que les es mejor que colgasen al cuello una piedra de molino de asno, y que se hunda en lo profundo del mar. Una hipérbole para advertir la gravedad de su conducta.

Cristo utiliza una figura común en sus tiempos cuando se amarraba a un burro para dar vueltas sobre una pequeña circunferencia empujando una piedra para moler granos en un molino artesanal. Las piedras eran de tal peso que solo una bestia podía moverla. Colgarse la cuello y arrojarse al mar traía una muerte segura.

No es que Jesús promoviera el suicidio con sus palabras, pero una persona que hacía pecar a los pequeños era merecedora de tal condena que lo que Cristo esta buscando es que sus seguidores capten la gravedad de escandalizar y eviten a toda costa caer en semejante condición.

Cristo no quiere bajo ninguna razón que nadie caiga en esa situación y por eso emplea este ejemplo. Un ejemplo muy duro, pero ante el peligro de que nos suceda esta clase de situación pide que pongamos toda atención. No busca promover la auto destrucción, sino tener mucha precaución.

II. Porque siempre habrá tropiezos

Las palabras que Cristo pronuncia aquí son estremecedoras. Los tropiezos son necesarios nos permiten comprender que siempre habrá escándalos en la comunidad cristiana, debemos tener cuidado, entonces.

La palabra griega “skandalizó” también se traduce como “caer”, “ofender”. En este sentido se utiliza en Mateo 17: 27 que nos sirve para ejemplificar un poco más claro lo que Cristo quiso decir cuando dijo que escandalizar puede ofender o lastimar a algunas personas y debemos evitarlo.

Quizá el ejemplo más claro que podemos encontrar de este pasaje es el de Pedro que aseguró que el no se escandalizaría, pero finalmente no pudo, según leemos en Mateo 26: 30-35.

Otro pasaje que nos ayuda a comprender estas palabras la encontramos en 1ª de Corintios 8: 9 donde Pablo escribe sobre la necesidad de tener cuidado con nuestra conducta con respecto a ciertos temas. Pablo se indignaba cuando alguien hacia tropezar a otro, según leemos en 2ª Corintios 11: 29.

El mundo sufrirá de escándalos, es una tristeza muy grande quien los provoque, Dios nos libre de semejante condición.

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