La sabiduría es más valiosa que el oro y la plata

Dice la Biblia en Proverbios 8:10 “Recibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que oro escogido.”

Los seres humanos valoramos mucho las riquezas. El dinero juega un papel fundamental en la existencia humana. Para muchos no hay nada mejor que tener tesoros. Demasiados entregan su vida a hacer fortuna porque al parecer nada es mejor que eso. De hecho es una rareza alguien que renuncie a esta ambición generalizada.

La pregunta que surge, entonces, es si puede haber algo mejor o más redituable en esta existencia que hacerse de recursos materiales y la respuesta es sí. La Escritura nos dice que hay algo mejor que acumular bienes en esta vida y su propuesta no, no es una locura o disparate. Es una propuesta lógica y convincente.

El sabio Salomón, uno de los personajes históricos más ricos, expresa que aprender la sabiduría es mejor que la plata e instruirse en la ciencia es todavía más excelente que el oro mismo. El capítulo 8 del libro de Proverbios, dedicado exclusivo al tema de la sabiduría, repite unas tres veces esta verdad.

Pero qué significa aprender sabiduría y aprender ciencia. La palabra “enseñanza” que usa este texto procede de la raíz hebrea “musar”, que se traduce como corrección o disciplina. El término es una expresión utilizada muy a menudo entre los hebreos para referirse a la crianza de los hijos.

Un padre o un madre o ambos tenían la obligación moral de instruir a sus hijos. Era una corrección destinada a disciplinar para formar el carácter de ellos. Si bien es cierto que los padres ejercían esa labor durante la niñez de sus hijos, esa clase de instrucción es necesaria todos los días de la vida. Los padres no lo podían, ni lo pueden hacer. La sabiduría sí.

Nuestro carácter necesita ser moldeado permanentemente. Necesitamos ser corregidos una y otra vez debido a la necedad natural que traemos todos. La sabiduría se encarga e esa labor cuando la abrazamos completamente. La sabiduría entendida como la revelación escrita de la palabra de Dios. Por eso su valor excede en mucho al de la plata.

La palabra “ciencia” que usa el texto que hoy meditamos procede de la raíz hebrea “daath” y se traduce sencillamente como “discernimiento y comprensión”. Una persona que abraza la sabiduría o que la busca siempre tiene garantizado discernir y comprender lo que sucede a su alrededor. Por eso la sabiduría es más valiosa que el oro.

Todo aquello que moldee nuestro carácter o todo aquello que nos ayude a ser mejores personas es invaluable porque de nada sirven las riquezas si para construirlas perdemos la esencia de personas, si para generar bienes perdemos valores morales, somos los seres más miserables que puede haber en la tierra.

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