Resultados de vivir una vida piadosa: un hogar con bienestar

Dice la Biblia en Salmos 112: 3

Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.

Introducción

La piedad paga con creces a sus practicantes. El temor del Señor beneficia a quienes se atreven a vivir una existencia basada en los mandamientos de Dios. El salmo 112 nos quiere recordar o nos quiere convencer si no lo estamos de que Dios se encarga de las necesidades de los hombres y  mujeres de bien.

La preocupación más grande de los seres humanos es su subsistencia. La búsqueda del sustento es, tal vez, la fuerza motriz de la voluntad humana. Hombres y mujeres necesitamos alimentarnos porque de lo contrario pereceremos y todos nos esforzamos de diferentes maneras de llevar el sustento a nuestros hogares.

El texto que hoy estudiaremos nos muestra como Dios se ocupa de esta necesidad y los justos tienen garantizada su subsistencia, además de otros bienes, que si bien no son indispensables, pero si hacen que la existencia sobre esta tierra sea menos tormentosa, por los problemas y dificultades que a veces aparecen.

El hogar de un justo es un espacio en el que Dios actúa. Para el Creador es fundamental que el justo tenga resueltas sus necesidades básicas porque de esa manera se dedicará a servir mejor a Dios. El justo, además de tener bendecida a su descendencia, tiene también garantizado un hogar con bienestar.

Dios quiere dejar bien en claro que la familia, el hogar o la casa de un hombre de bien tendrá provisión para las necesidades más básicas y en ocasiones un poco más allá de ellas como resultado de vivir píamente. De nueva cuenta nos sorprende Dios porque esta bendición viene como resultado de servirle.

A lo largo de toda la Escritura siempre encontramos a un Dios que provee, un Dios que se ocupa de las necesidades particulares de sus hijos y que nunca los abandona, a pesar de que alrededor de ellos prive la escasez o no tengan los recursos suficientes para buscar su manutención.

Lo vemos en la manera en que proveyó para Elías, lo encontramos en la manera que sustentó a los judíos en el desierto con maná. Nos lo recuerda el milagro del aceite que nunca dejó de fluir, la multiplicación de  los panes y los peces con Jesús. Tenemos, definitivamente, un Dios que se ocupa y preocupa por nuestras necesidades.

Resultados de vivir una vida piadosa: Hogares con bienestar

  1. Con provisión permanente
  2. Con justicia permanente

Síntesis

Uno de los grandes problemas de todos los seres humanos es alcanzar el desarrollo material. Muchas personas son engañadas por las riquezas. El creyente tiene ese mismo riesgo. El texto que hoy estudiamos nos hace reflexionar seriamente sobre la bendición material en la vida del justo.

El justo progresará. Esa es una verdad. La encontramos siempre a lo largo de la Escritura. Por ejemplo Josué 1:7 dice: esfuérzate y sé muy valiente…  para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.” El salmo 1: 3 “…y todo lo que hace prosperará.” Y así a lo largo de la palabra de Dios encontramos esta promesa.

Y ahora que estudiamos este salmo, que por cierto es un acróstico con las 22 letras del alfabeto hebreo, descubrimos que Dios tiene la firme intención de recordarnos que la prosperidad es una bendición que él otorga a los justos y piadosos que viven exclusivamente para él.

Pero a diferencia de otras personas, el justo tiene la promesa que a pesar de esas condiciones materiales, su corazón no se desviará ni se perderá como le sucede a muchas personas que cuando progresan materialmente luego se olvidan y apartan de Dios de forma ingrata.

El justo o piadoso habrá de ser prosperado ampliamente como Job y nunca se olvidará que todos sus bienes se los debe a Dios y que con ellos y sin ellos, habrá de honrar al Señor siempre con su vida.

  1. Con provisión permanente

Hay dos palabras en la primera parte del verso tres que son muy interesantes. La primera es riquezas que se traduce de la raíz hebrea “hon”, la versión Reina Valera la traduce como “bienes”, pero la versión hebrea de los salmos lo hace como “hacienda”.

Esta traducción explica mejor la idea que quiere comunicar el salmo: una hacienda como las que conocemos de nombre en Oaxaca, era un lugar o un espacio de tierras en el campo que servían para plantarse y obtener frutos de ellas. Las haciendas siempre han sido ejemplo de desarrollo.

Para comprender que quiere decir con esta frase el salmista debemos remontarnos a la época en la que se escribió el salmo. Las personas vivían de lo que producía la tierra. Dependiendo del tamaño de la heredad que tenían era lo obtenían. El justo iba a tener lo suficiente para sobrevivir.

Dios se compromete con el justo del siglo XXI para recordarle que será su provisión. Que la “heredad” que tenga será productiva, siempre y cuando atiende a las demandas que Dios establece en su palabra.

La otra palabra que este salmo utiliza es “riquezas” y ésta procede de la raíz hebrea “osher” que en el Antiguo Testamento siempre tiene relación con el dinero, tesoros y recursos económicos más allá de lo ordinario. El justo tendrá lo suficiente y un poco más. Su piedad lo hará merecedor de una honra de ese tamaño.

2. Con justicia permanente

Justamente después de anunciar que vendrá bendiciones materiales a la vida del justo, el autor del salmo se apresura a declarar que la justicia del justo permanece para siempre para recordarnos que las riquezas del justo no menguarán su justicia.

El amor al dinero es raíz de mucho males. El justo como ama al Señor no entrará en este conflicto porque su corazón esta firme en lo cree. No se mueve porque sabe perfectamente que su corazón está firme en el Señor.

Nos queda claro, entonces, que la piedad o el piadosos al que se está refiriendo el salmo no es cualquier hombre temeroso de Dios, sino una personas total y absolutamente convencida de que todo lo que tiene proviene de Dios y que le sirve no en función de lo que tiene o esperar alcanzar, sino porque es Dios.

Es importante precisar esto porque claro que Dios bendice y aumenta materialmente al justo, pero lo hace porque sabe que nada lo hará desistir en su deseo de agradar a Dios siempre.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: