Alabemos a Dios con corazones maravillados

Dice la Biblia en el Salmo 139:14 

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.

La frase inicial de la Biblia es: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Siendo el libro de todas las cosas, de la vida entera y eterna, las Sagradas Escrituras pudieron iniciar de otra forma, pero no. Lo primero que se nos declara es que nuestro Dios es el creador de todo lo que vemos e incluso de aquello que nuestros ojos no alcanzan a vislumbrar. 

¿Por qué? Porque nuestro Señor quiere que desde el primer momento estemos al tanto de su poder, que no pasemos por alto la superioridad del Dios que seguimos. 

En este salmo, el escritor mantiene una conversación con Dios, le pregunta a dónde puede huir de su presencia. Y se responde inmediatamente: 

Si subiere a los cielos, allí estás tú;

Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

Si tomare las alas del alba

Y habitare en el extremo del mar,

Aun allí me guiará tu mano,

Y me asirá tu diestra.

Y es que sin lugar a dudas si nos detenemos un momento y pensamos en el último paisaje que hemos visto, en los atardeceres deslumbrantes, en la lluvia, en las nubes, en los árboles, en los valles y colinas, es imposible no maravillarse, es imposible no quedar absolutamente deslumbrados por la evidente muestra de su gloria.Cada una de sus obras fue diseñada con tal cuidado y dedicación que son formidables.

El salmista lo reconoce así y nos invita a hacerlo también. Y aquí es importante destacar la enorme diferencia de sus circunstancias con las nuestras. En los tiempos en los que estos versos fueron escritos no existía el tipo de tecnología con la que contamos hoy en día y a pesar de eso, él es capaz de maravillarse. 

Actualmente todo lo capturamos en fotografías, hay cientos de evidencias de la gloria de Dios, de lo maravillosas que son sus obras. ¿Qué más necesitamos para llegar rendidos ante él? ¿Qué más debemos ver para estar completamente seguros de que nuestro Dios es infinitamente poderoso? 

Alabemos pues, con corazones maravillados. 

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