La evidencia de la superioridad de Cristo: Él es la cabeza de la iglesia

Dice la Biblia en Colosenses 1: 18

18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

Introducción

La superioridad de Cristo alcanza el universo e incide directamente en su iglesia. Pablo toca ahora uno de los temas más importantes en su argumentación: la relación del Señor con la asamblea de los llamados de afuera que es el significado de la palabra griega “eklessia”, un término y concepto totalmente nuevo para los tiempos de los apóstoles.

Cristo no comparte con nadie el honor de ser la cabeza de los redimidos integrados en una lo que muchos llaman una institución, pero que en realidad es un organismo porque la iglesia es un ser viviente que se mueve o que existe por la participación visible e invisible de su fundador: Cristo Jesús.

Comprender la posición de Cristo en ella es de vital importancia para todos nosotros porque nos ayudará a comprender y a entender el privilegio y responsabilidad de ser integrantes de este organismo que también es llamado el cuerpo de Cristo y que constituye básicamente su representación en la tierra.

Así comprenderemos que la iglesia tiene servidores humanos con debilidades y necesidades, pero que fortalecidos en Cristo pueden y son usados como instrumentos para el servicio de Jesucristo, el único digno y merecedor de toda gloria, quien dio su vida por cada uno de nosotros.

Pablo nos conduce de la mano en el tema de la iglesia con su afirmación de Cristo es la cabeza de ella. Pablo sigue o continúa así una practica que sigue casi en todas sus epístolas: definir, clarificar y establecer con toda certeza la naturaleza de este milagro llamado la asamblea de los escogidos.

Si bien Jesucristo habló en dos ocasiones de la iglesia cuando se refirió a la manera que se debería disciplinar (Mateo 18: 15-20) y cuando Pedro le contestó su pregunta sobre quién decían los hombres que era el Hijo del Hombre (Mateo 16: 13-20) fue el apóstol Pablo quien mejor desarrolló los alcances y propósito del cuerpo de Cristo.

Debemos tener claro que la iglesia no aparece ni como término ni como idea en todo el Antiguo Testamento, es en realidad un concepto que nace con la muerte y resurrección de Cristo y particularmente con la llegada a la tierra del Espíritu Santo en la fiesta del Pentecostés en Jerusalén hace casi ya más de dos mil años.

 La evidencia de la superioridad de Cristo: Él es la cabeza de la iglesia

  1. Porque la gobierna
  2. Porque la sustenta

Síntesis

El término cabeza que utiliza el apóstol Pablo procede de la raíz griega “kephalé”. La palabra se traduce en nuestro español como cefalia. De donde proceden términos como hidrocefalia y electroencefalograma . Evidentemente la expresión es utilizada de manera metafórica para señalar la posición de jefe, supremacía y preeminencia del Señor.

El hecho de que Cristo sea la cabeza de la iglesia revela muchas verdades. Pablo quería dejarle en claro a sus lectores de Colosas que nadie ni nada podía asumir en la iglesia el lugar que le pertenecía a Cristo. Por más méritos o logros de alguna persona, nadie puede ocupar ese lugar de tan alto honor.

  1. Porque la gobierna

Pablo fundó decenas de iglesias en el imperio romano. El libro de los Hechos escrito por Lucas, el médico amado, nos relata los tres viajes misioneros de Saulo de Tarso para llevar el evangelio por todo el imperio romano.

Su método fue sencillo: llegaba a una ciudad y comenzaba a compartir el evangelio a partir de las sinagogas judías para llevarle a los hebreos la palabra de Dios, luego iba con los gentiles. En muchas ocasiones fue perseguido por los israelitas que lo consideraban un blasfemo y también los gentiles por creerlo un destructor de sus deidades tradicionales.

Una vez instalada la iglesia Pablo enviaba a un colaborador suyo a formar e instruir a los creyentes y cuando fue necesario escribió cartas para explicar la naturaleza de la iglesia, para hacerles ver su rol dentro de ese organismo y en otras muchas ocasiones para poner orden debido a prácticas alejadas de lo que Dios demandaba.

Así contamos con cartas que nos permiten comprender y entender la función de la iglesia. Romanos, Corintios, Gálatas, Efesios, Colosenses, Filipenses, Filemón, 1ª y 2ª Timoteo y Tito y que también nos ayudan a entender la posición de Cristo: la gobierna con su sabiduría y entendimiento.

La idea de Cristo como cabeza aparece también en Efesios 4: 15 y 5: 23. La idea de estos textos junto con Colosenses 1: 18 que hoy estudiamos tienen como finalidad establecer de manera contundente y con toda claridad la posición del Señor al interior de la asamblea de los llamados.

Apela a reconocer su mando y autoridad. La iglesia jamás puede ser independiente de Cristo. No se puede gobernar por sí misma. Es necesario tener presente que el jefe supremo de la congregación es Jesucristo. Nada ni nadie puede ocupar ese alto lugar de honor porque es suyo.

La iglesia tiene su razón de ser en esta profunda verdad: Cristo es el Señor de la iglesia. Es su dueño y sustentador. La dirige y conduce. Pelea por ella para hacerla columna y baluarte de la verdad. Quien se somete a Cristo se somete a la iglesia, quien no se somete a Cristo difícilmente se someterá a la iglesia.

2. Porque la sustenta

La iglesia no puede desarrollarse independiente de Cristo porque perdería su esencia y su razón de ser. Lejos de su cabeza lo primero que perdería sería su sustento. La iglesia es de Cristo y Cristo es la iglesia.

Cuando Saulo de Tarso perseguía encarnizadamente a los creyentes de Jerusalén camino a Damasco tuvo una revelación que le dejó impresionado. Una luz muy intensa llegó a su vida y oyó una voz que le dijo: Saulo, Saulo por qué me persigues? Él contestó: quién eres Señor y por respuesta tuvo: Yo soy Jesús a quien tu persigues.

En realidad materialmente Pablo perseguía a creyentes, pero desde el punto de vista espiritual estaba persiguiendo a Jesús mismo porque la iglesia no es una creación humana, tampoco es un invento o una ficción, sino una profunda realidad de que es el cuerpo de Cristo.

La Cabeza la sustenta o le da vida. La relación estrecha entre el Señor y su cuerpo hacen posible que la vida de la iglesia se mantenga como nos señala claramente el apóstol Pablo esta idea en Efesios 5: 21-30.

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