Obsequios destructivos

Dice la Biblia en 2º Libro de Los Reyes 5: 20 “…mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las coas que había traído. Vive Jehová que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.”

Cuando leí este pasaje me impresionó la frase “vive Jehová”. Y me impresionó por varias razones. La primera porque en este capítulo la utilizan tanto el profeta Eliseo como su siervo llamado Giezi. En el versículo 16 Eliseo dice: “Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré.”

Naamán le había ofrecido al profeta obsequios al recibir la sanidad de la lepra que tenía, pero el vidente de Dios lo rechazó vehemente. Minutos después Giezi utiliza la misma frase para ir tras Naamán para pedirle que le dé los regalos que su señor había rechazado, a pesar de que eso contravenía la voluntad de Dios.

La frase “vive Jehová” se traduce de diversas maneras: “Tan cierto como que el Señor vive”, dice la Nueva Versión Internacional. “Juro por el Señor que me esta viendo”, dice la versión Dios Habla Hoy. Y “lo juró por el Dios que sirvo” dice la traducción al lenguaje actual de la Escritura.

Eliseo la ocupó para rechazar los presentes que le ofrecía Naamán, pero también la utilizó Giezi para tomar los regalos que su señor. La misma frase con dos propósitos distintos. La misma expresión desde dos ángulos encontrados y por supuesto con dos resultados completamente diferentes.

El nombre de Dios utilizado genuinamente a pesar de que con ello se perdían bienes materiales y también ocupado de manera completamente equivocado para justificar el apetito material que tiene todo ser humano y que de no cuidarse puede provocar la destrucción como ocurrió con Giezi que fue castigado por esta temeridad con lepra.

Queda claro que en la vida encontraremos personas que utilizarán el nombre del Señor para sacar provecho de la piedad, para obtener canonjías indebidas o para hacerse de bienes que de ningún modo deben obtener. La destrucción o los problemas en su vida están más que garantizados para esta clase de seres.

Eliseo lo rechazó con un argumento infalible: estoy en la presencia de Dios. La presencia de Dios en la vida de los seguidores del Señor les da discernimiento para saber que sí y que no recibir.

Hace unas semanas me compartieron esta historia: Un día un joven llegó a una iglesia con un moderno y costoso vehículo para que lo bendijera el pastor. Después de orar por la unidad de motor y el dueño, éste le dijo al pastor que se lo regalaba. El pastor le dijo que se le hacía un regalo muy costoso y le dijo que lo aceptaría con una condición, que oraran una semana.

El joven aceptó. Sólo que ya no regresó porque fue detenido porque era un conocido narco de México. El pastor dice que de haberlo recibido se habría metido en grandes problemas legales. No todos los bienes que llegan a la vida de las personas son para su beneficio, algunos traen destrucción y es mejor rechazarlos con la frase vive Jehová.

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