La superioridad de Cristo se demuestra porque es el principio

Dice la Biblia en Colosenses 1: 18

18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

Introducción

Pablo quiere asegurarse de que los creyentes de Colosas comprendan cabalmente la superioridad de Cristo sobre la creación. Para ello recurre ahora a uno de los argumentos más sólidos o más importantes dentro de su cultura: Jesucristo es el principio.

Para nuestro tiempo decir que Cristo es el principio resulta completamente irrelevante. Aunque la cultura mexicana absorbió totalmente la cultura occidental, muchas de las interrogantes sobre el origen de todo lo que vemos que los hombres de esa zona del mundo se hicieron parecen sin pertinencia para nosotros.

Pero debemos recordar que Pablo no solo escribió para la cristiandad de su tiempo. El apóstol fue inspirado por el Espíritu Santo para dejar un legado para todos los creyentes de todos los siglos y el hecho de que haya escrito que Jesucristo es el principio tiene una relevancia que es necesario conocer y comprender.

Por principio de cuenta debemos decir claramente que desde hace mucho tiempo los hombres se preguntaban dónde está el origen de todas las cosas. Es posible que los filósofos griegos hayan sido quienes con mayor rigor se hicieron este cuestionamiento, sin embargo muchos pueblos se hicieron esta misma interrogante.

¿De donde surgió lo que hoy vemos? ¿El universo tuvo un origen o siempre ha existido? ¿Dónde comienza todo? ¿Es posible conocer el principio de todo? ¿Ese principio sigue vigente o solo dio inicio a la creación y luego se desvaneció? Fueron unas de las tantas preguntas que se hicieron.

La palabra griega “arche” es la expresión que el Nuevo Testamento versión Reina Valera 1960 utiliza para el término “principio”. Esta palabra fue una expresión muy utilizada por los filósofos griegos para preguntarse dónde estaba el origen del universo, el origen del hombre y el origen de la creación misma.

Lejos de la revelación divina, esos hombres dieron diversas respuestas a esta pregunta: algunos dijeron que el origen de todo estaba en el agua, en los números, el infinito y hasta el fuego. Otros dijeron que los cuatro elementos aire, sol, tierra y agua fueron el principio de todo.

Los hombres de esas épocas buscaban explicar el universo, tenían urgencia por saber de dónde había salido todo lo que sus ojos contemplaban, tenían la profunda necesidad de saber el génesis de su entorno. Encontrar una explicación a lo que veían y admiraban fue su lucha.

Pablo le escribe a los creyentes de Colosas donde algunos falsos maestros con ideas filosóficas se habían introducido para engañarlos con las más disparatadas ideas sobre el nacimiento del cosmos y de todo lo creado. Pablo se encarga de corregir a los hermanos y en una sola expresión les señala donde está el origen de todo.

Pablo dice que Jesucristo es el origen de todo. Pablo no tiene duda de donde se origina todo lo que vemos y todo lo que somos. Pablo esta empleando este termino en dos grandes sentidos: el primero como punto de partida y el segundo como causa de todas las cosas.

La superioridad de Cristo se demuestra porque es el principio

A. Como punto de partida
B. Como causa de todas las cosas

El creyente tiene una posición envidiable frente a cualquier incrédulo porque sabe donde esta el origen de todas las cosas. La Biblia plantea sencilla y nítidamente esta verdad: el origen de todo está en Jesucristo el Hijo de Dios. Cristo es el principio de todo lo creado.

Pero la Escritura no solo dicen donde está el punto de partida de este mundo, sino también donde esta el final. Si Pablo expresó el origen de todo, el evangelista Juan expresa claramente que el final o el fin último de todo está en la persona de Jesucristo. En Apocalipsis Juan escribe sobre Jesús: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin”.

Lo hace en tres ocasiones para subrayar que Cristo es superior a la creación al ser el origen y destino de todo lo creado. Cristo es el comienzo de todo.

A. Como punto de partida

Juan 1: 1 dice : “En el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Si Mateo, Marcos y Lucas nos llevan al origen humano de Cristo. Juan nos conduce más allá. Al lejano tiempo de la creación.

Cuando nada era, Cristo ya existía. El punto de partida o motor que hizo que este mundo viniera a existir fue justamente el Hijo de Dios. En libro de Génesis se nos relata la forma en que el Señor creó el universo y toda la tierra a partir justamente de la nada. Cuando nada existía, Cristo ya estaba presente.

A Pablo le interesa sobre manera que los creyentes comprendan esta verdad porque con ello tendrá una respuesta segura al origen de todo. Bastará aceptar con fe en nuestro corazón que Jesucristo fue el punto de partida de todo lo que vemos para consolarnos.

Conocer esta verdad nos hará recordar siempre que en la creación nada es accidental, nada es obra de la casualidad, ni tampoco es producto de una confusión o caos, como los científicos han querido abordar el origen de la creación. La teoría de una gran explosión o la teoría de la evolución son un ejemplo de una explicación equivocada.

Si este mundo responde a un Creador, luego entonces los seres humanos son criaturas diseñadas bajo la misma idea de tener un propósito o un objetivo en la vida y en consecuencia deben saber que un día rendirán cuenta de lo que hicieron con el don de la vida que se les otorgó.

Y eso es justamente lo que quieren ignorar quienes promueven ideas diferentes a que el punto de partida es Jesucristo porque les quita o resta responsabilidad alguna frente a un Creador. Las criaturas son así, independientes y autónomas sin ninguna responsabilidad moral.

B. Como causa de todas las cosas

La palabra “arche” que Pablo utiliza para explicar el principio de todas las cosas, también se traduce como “causa”. La palabra causa significa el motivo o razón o si se quiere el origen de un efecto.

Cristo es el causante de todo lo que vemos. Nada de lo que nuestros ojos ven en toda la creación hubiera sido posible sin la intervención del Verbo de Dios. Este mundo es el efecto de la presencia de Jesucristo en los momentos cuando Dios diseñaba perfectamente el mundo.

Pablo tenía perfectamente claro que había un origen o principio de todo y emplea una de las expresiones filosóficas para explicarlo. De hecho una de las definiciones modernas de la filosofía es justamente que es la ciencia de todas las cosas por sus causas más altas.

Para comprender lo que sucede en este mundo y su diseño debemos ir al origen y allí nos encontraremos con Jesucristo el Hijo de Dios.

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