Resultados de una vida piadosa: vivir sin zozobra

Dice la Biblia en Salmos 112: 7-8

No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová. Asegurado está su corazón; no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.

Introducción

Al justo Dios le promete vivir sin zozobra. Así se entiende esta bendición que subraya el salmo 112. Es triste decirlo, pero muchas personas viven o sobre viven de hechos que aún no ocurren. Las preocupaciones consumen muchas horas valiosas y destruyen la paz en la que se debe vivir. El piadoso no tiene este mal.

Una vida que tiene temor de Dios o que vive bajo los mandamientos de Dios tiene total certidumbre. Son varias las razones por las que vive de esa manera. En primer lugar porque sabe que todo lo que sucede está bajo el poder soberano de Dios. Esta consciente que una hoja de un árbol no cae si no es por la voluntad de Dios.

Esa certeza le da firmeza y confianza y también le da seguridad a su corazón y hace huir el miedo que a veces paraliza o que hace que las personas vivan profundamente preocupadas por lo que ha de ser el futuro. Le hace vivir el presente sin temor y dejar el futuro en las manos de Dios.

El temor de Dios destierra de su vida el afán y la ansiedad dos males que de no controlarse o de no atenderse en la vida cotidiana pueden traer a la vida de cualquier persona enfermedades mentales graves que pueden poner en grave riesgo su estabilidad emocional.

La vida piadosa hace que quien la práctica viva tranquilamente en un estado mental protegido o resguardado por Dios mismo. La calma que experimenta hace que viva sin inquietud.

Resultados de una vida piadosa: vivir sin zozobra

A. Sin temor de malas noticias
B. Con un corazón firme
C. Con total seguridad
D. Porque verá la derrota de sus enemigos

A. Sin temor de malas noticias

El justo no vive atemorizado por las malas noticias porque confía en Dios. Debemos confesarlo y reconocerlo nos ha tocado vivir un tiempo en que las malas noticias se difunden con una rapidez asombrosa. Los sucesos que ocurren en los lugares más recónditos llegan a nuestros ojos como si hubieran ocurrido muy cerca de nosotros.

Es un hecho indudable que los avances tecnológicos han hecho de nosotros seres que pueden conocer hechos o sucesos en tiempo real, es decir, justamente cuando están ocurriendo sin importar la distancia de la que nos encontremos.

La palabra “noticia” que utiliza el hebreo en este pasaje es de suyo interesante. Procede de la raíz hebrea “shemuah” y la versión Reina Valera 1960 la traduce a veces como reporte, informe, mensaje y hasta rumor. El concepto comunica la idea de información difundida por cualquier medio.

El justo o piadoso no tendrá miedo de malas noticias. No quiere decir que no tendrá malas noticias, sino que no tendrá o sufrirá por sucesos o hecho que aún no ocurren. Vivirá siempre confiado y aunque el mundo se este acabando él seguirá tranquilo porque su confianza está puesta en Dios.

Esta valiosa promesa parece llegarnos en momento más que oportuno. Vivimos en un mundo violento, en una sociedad en la que parece que no hay fin a toda clase de calamidades y en las que las malas noticias abundan y saturan los medios que las difunden. Sin embargo el hombre de bien no sufre por ellas.

B. Con un corazón firme

El justo esta convencido del cuidado de Dios en su vida. Sabe que nada sucede si no es por la voluntad de Dios y su ser no se mueve ni se conmueve en medio de todo lo que sus ojos ven.

La palabra “firme” procede de la palabra hebrea “nakown” que se traduce como definitivo, establecer, preparado. Su uso en este pasaje tiene la idea de algo difícil de mover o algo imposible de cambiar. Aplicado a una idea o concepto es un convencimiento absoluto de lo que se cree o se piensa.

El corazón de un justo esta firme o esta con una certeza inamovible. No cambiará su forma de pensar porque ha tomado la decisión de no dejarse influenciar por nada que no sea la palabra de Dios. La confianza no nace en sí mismo, sino en confiar en lo que Dios ha dicho.

Es interesante notar que esta certeza no nace propiamente de su mente, sino de su ser más profundo. Por supuesto que interviene el intelecto porque la palabra corazón connota esa parte del ser humano, pero la expresión corazón va más allá para señalarnos la vida interna de las personas.

El corazón del piadoso no duda, no es como el oleaje del mar que es llevado de un lado a otro por el viento, sino que está colocado en una sola posición de la que no se mueve.

C. Con toda seguridad

El verso ocho del salmo ciento doce comienza diciendo que “asegurado está su corazón” del piadoso. Para referirse a la condición en la que vive quien confía completamente en Dios.

La palabra “asegurado” es muy interesante en su raíz. Procede del vocablo “samak” y se traduce como “apoyarse”, “recostarse”, “descansar” y “apoyar”. El justo vive confiado porque descansa en Dios. El piadoso vive en calma porque se apoya del Señor mismo.

El hombre de bien que describe el salmo ciento doce alcanza a comprender que al apoyarse en Dios su vida transcurre en quietud sin afanarse por el futuro o por las cosas que aún no suceden. Su punto de apoyo es tan firme que al sostenerse allí se convierte en alguien difícil de mover.

La Escritura nos demuestra una y otra vez que todos aquellos que se auxilian en Dios siempre tienen como resultado en sus vidas seguridad y confianza. Esta clase de personas está muy seguras de que Dios está siempre con ellas y en consecuencia siempre viven bajo la certeza de que son cuidados o resguardados.

D. Porque verá la derrota de sus enemigos

No a todos, pero muchos justos vieron como terminaron sus enemigos o como fueron castigados por hacerles daño. El piadoso se encarga de agradar a Dios y entonces Dios se encarga de sus enemigos.

Quizá el ejemplo más ilustrativo lo encontramos en la historia de Mardoqueo y Amán que encontramos relatado en el libro de Ester. Amán fue llevado a la horca que había preparado para Mardoqueo. Dios protegió a Mardoqueo de una manera sobre natural para que no le pasara nada.

El relato nos auxilia siempre, sobre todo a la hora de enfrentar a esa clase de personas que nos quieren hacer daño. Debemos recordar siempre que ninguna batalla es nuestra cuando nuestra vida esta ceñida o bajo el temor de Dios.

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