La Escritura se cumple

Dice la Biblia en Lucas 4: 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Uno piensa que el cumplimiento de las promesas de Dios deben traer gozo y alegría a la vida de las personas. Pero en el caso de los habitantes de Nazaret el hecho de tener ante sus ojos a quien el profeta Isaías había anunciado unos setecientos años antes no causó un impacto positivo.

Los habitantes de esa ciudad donde creció Jesús junto con sus hermanos ver materializado el anuncio del profeta que más hablo sobre el Mesías en el Antiguo Testamento, en lugar de hacerlos reaccionar favorablemente frente a esa bendición, se volvieron contra él porque se llenaron de incredulidad.

La Biblia tiene una virtud: nadie puede permanecer neutro ante ella. Se tiene que tomar partido. O se cree y se sigue lo que ella dice o simplemente se rechaza y no se cree en ella. La primera decisión trae a la vida de quienes lo hacen paz y tranquilidad sin igual, pero a los que la rechazan la vida se les vuelve insostenible.

Cristo fue categórico ante sus paisanos: en su personas las profecías sobre el Mesías tenían total cumplimiento. No lo insinuó, ni tampoco los dejó entrever, no. Lo aseguro a una audiencia que lo conocía desde niño. Una audiencia que en lugar de ir a revisar la vida de la familia de Jesús, optó por rechazarlo.

La Escritura se cumple totalmente. Las promesas del Señor tienen un tiempo específico para materializarse. Por supuesto que también sus advertencias. Ambas caras de la misma moneda tienen un momento en que se concretan. Los habitantes de Nazaret vieron ante sus ojos la materialización completa de los anuncios de Isaías, pero no creyeron.

Queda claro, con el ejemplo de ellos, que muchas personas verán el cumplimiento de la Escritura, pero en lugar de creer en Dios se endurecerán más, pero también queda claro que muchos al ver que Dios cumple lo que promete se rendirán incondicionalmente a él. Seamos como estos últimos.

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