Decisiones bien pensadas y no apresuradas

Dice la Biblia en Proverbios 19: 2 El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies peca.

La versión de la Biblia llamada Traducción al lenguaje actual traduce este verso de la siguiente forma: “No es bueno actuar sin pensar; la prisa es madre del error”, que nos permite comprender mejor el sentido del texto que hoy meditamos y que nos ayudará a conducirnos con prudencia a la hora de tomar decisiones.

Vivimos tiempos en los que basta un clic en una computadora para hacer una transacción de millones de pesos. En ese mismo espacio bastan unos cuantos segundos para tomar una decisión que puede modificar sustancialmente nuestra existencia y definir el sentido o rumbo de la vida de sus descendientes.

Salomón escribe esta sentencia judía para hacernos ver lo valioso que será siempre sopesar con toda calma todas aquellas determinaciones que asumiremos. Nos lleva a considerar la necesidad de tener seriamente tiempos de reflexión para revisar detalladamente los pros y los contras de una acción que tomaremos.

Detenernos y meditar ha sido y es siempre uno de los grandes de deseos de Dios para nosotros sus hijos. Dios no quiere bajo ningún modo que sus hijos sean caprichosos a la hora de decir, sino que piensen con toda claridad, que razonen, que dejen a un lado sus emociones y se sometan rigurosamente a los dictados del sentido común.

Contrario a ello, están los que toman decisiones apresuradas. Los que no piensan a la hora de actuar, sino que solo se dejan llevar por sus sentidos. Este tipo de personas tiene absolutamente garantizado el fracaso, a veces estrepitoso y en otras ocasiones funesto.

Alguien que no se detiene a razonar si quiera un breve momento a la hora de decir sobre asuntos relacionados con su vida pagará muy cara esa osadía porque invariablemente quienes han actuado de esa manera terminan arruinados o en la más completa desgracia.

El hijo de Dios está llamado a dejar ese mal hábito de lanzar a la aventura en una empresa o proyecto, sin antes haber pensado y trazado una ruta con todas las posibles adversidades que pueda encontrar en sus planes para alcanzar sus objetivos. En términos sencillos Dios quiere más Nehemías y menos Saules.

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