Resplandecientes

Dice la Biblia en Daniel 12: 3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor en el firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

El libro de Daniel expone claramente como Dios dirige la historia de la humanidad hacia el plan perfecto de redención que comenzó inmediatamente que el hombre pecó en el huerto del Edén. Sus planes y propósitos los conduce y los lleva a cabo utilizando a los gobernantes que han encabezado y encabezan los poderosos imperios y gobiernos.

Daniel resume el paso de los grandes imperios de Babilonia, Medo-Persa, Grecia y Roma sobre la tierra y la instalación del reino de los cielos en medio de gobernantes que al acumular tanto poder se creyeron superiores a Dios, por lo cual fueron humillados por el Señor a fin de que reconocieran su enorme vulnerabilidad.

El profeta no niega el sufrimiento que traen al mundo los tiranos como tampoco niega que aún esta clase de personajes juega un papel fundamental en el objetivo que persigue para toda la humanidad. Todos los gobernantes con poder o sin poder cumplen un rol dentro de los planes divinos.

Y al final de ese volumen de la Biblia encontramos una promesa para los justos que padecen muchas veces vivir bajo esta clase de gobiernos tiranos o déspotas. Los justos resplandecerán con tal fuerza como resplandece el firmamento o como lo hacen las estrellas que aún a millones de kilómetros se pueden ver desde la tierra.

Los justos y los que enseñan justicia tienen un lugar especial en el corazón de Dios y si bien padecen ante los atropellos de los poderosos, esto no será para siempre. Dios les promete que un día terminarán sus congojas y serán recompensados con un resplandor único. Los entendidos, los sabios, los que logran comprender que Dios gobierna, aún cuando parece que son los gobernantes humanos, serán premiados.

Esto ocurrirá justamente cuando regrese Cristo que es exactamente el fondo del libro de Daniel. El fin de la historia de la humanidad concluye con el retorno de Cristo. Todo los imperios o gobiernos habrán de quedar subyugados ante la presencia del Dios Todopoderoso que vendrá a castigar a los pecadores y a salvar a los justos.

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