Matrimonios mixtos

Dice la Biblia en Hechos 16: 1 Después llegó a Derbe y Listra; y he aquí, había allí un cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego.

No todos los matrimonios vivirán la misma fe. Habrá matrimonios donde solo uno de los consortes tendrá fe y el otro no. No es para desanimar a nadie, sino para ser realistas a la hora de enfrentar la dureza del corazón de uno de los esposos y aferrarse con todo el ser a la fe en Jesucristo. Los matrimonios han existido y existirán.

La historia de los padres de Timoteo son un ejemplo de lo anterior.

La mujer judía a la que se refiere aquí Lucas que fue el autor del libro de los Hechos, es Eunice, la madre de Timoteo quien llegó a ser el más cercano y fiel colaborador de Pablo. En este breve texto el llamado médico amado nos presenta un resumen de la vida familiar de esa fémina casada con un varón de origen griego.

El Nuevo Testamento solo nos da el nombre de Eunice, pero no nos da el de su esposo. Este silencio nos permite pensar que este griego no abrazó la fe que tuvieron tanto su esposa como su suegra y su hijo  que devino en el pastor de las congregaciones más grandes de la iglesia primitiva.

De hecho en el texto que hoy meditamos encontramos un contraste claro sobre la divergencia espiritual de ambos consortes. Cuando Lucas habla de Eunice dice que era una mujer judía creyente, sin embargo cuando se refiere al esposo dice: “pero de padre griego”, es decir que no creía igual que la conyugue.

Es obvio que la relación entre ambos fue complicada porque él no creyó en Cristo por lo menos desde que Pablo conoció a Timoteo hasta la muerte del apóstol, es decir unos 20 o 30 años, según leemos en la 2ª Carta a Timoteo 1: 5 que fue la última carta de Pablo antes de morir. Allí solo habla de la fe de Eunice y la mamá de ésta, Loida. Del padre nada.

La fe de la esposa se abrió paso en medio de la incredulidad de su esposo y contagió a su hijo que lo convirtió en útil servidor de la cristiandad del primer siglo. La fe de Eunice  una fe que nos enseña que se debe luchar con todo para mantener nuestras convicciones y hacer de ellas partícipes a nuestros hijos.

Nunca sabremos cómo se conocieron Eunice y su esposo, por qué se casaron, ni cómo vivieron junto con una fe separada, pero lo que si sabemos y debemos imitar es que si el esposo o la esposa no creen, nos debemos mantener en nuestra fe porque es posible que en nuestro hogar haya un Timoteo o varios Timoteos.

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