Sabios en su propia opinión

Dice la Biblia en Proverbios 26: 12 ¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.

El autoelogio, la grandeza autoproclamada, las loas de uno mismo y la falta de autocrítica hacen que una persona solo alcance a ver sus capacidades o virtudes y llegue a creerse una persona muy inteligente o muy astuta, lo que le generará un grave problema de percepción personal.

El proverbista apunta a ese mal que todo tenemos de creernos más sabios que los demás, de pensarnos más inteligentes que el común de los mortales y vivir pensando que quienes nos rodean son incapaces o carentes de capacidades que nosotros sí tenemos a raudales.

Esta actitud ha acompañado a la humanidad desde que se instaló en la tierra. El problema que subyace en este tipo de actitudes es la soberbia, el orgullo y la altivez, propias de quienes han perdido la realidad o viven desubicados mirando a los demás desde la altura de su necedad.

Según Salomón, muy poco se puede hacer por esta clase de personas e incluso están tan extraviadas que hay más esperanza para los necios o insensatos que para ellos. Los necios parecen  más inteligentes que las personas que se sienten sumamente sabias o inteligentes.

El contraste entre ambos les hace quedar muy mal porque a lo largo del libro de Proverbios uno de los personajes más citados y más mencionados para evitar su forma de vida son precisamente los necios, lo faltos de entendimiento, lo insensatos e imprudentes.

Colocarse por debajo de ellos es muy triste y muy lamentable, porque es tener una condición peor. Es situarse en una lamentable posición. Es, en términos matemáticos, pasar de 5 a menos 5. Es el extremo de la necedad con todo lo que eso implica, vergüenza, oprobio y sobre todo fracaso estrepitoso.

Tener una opinión desorbitada sobre nosotros mismos solo nos causará dificultades y más dificultades frente a todos los demás.

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