El gozo de la palabra de Cristo

Dice la Biblia en Juan 15: 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo este en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

Contra lo que  muchos piensan las palabras de Cristo o la palabra de Dios tiene como finalidad alegrar el corazón de su seguidores. Por más duras que sean, por más directas o por más exhortativas el hecho que Cristo o Dios hable debe ser motivo de alegría y no de tristeza o molestia.

El gozo de la palabra de Dios es una verdad que debemos descubrir para disfrutar siempre la revelación divina. Cristo encontró gozo en la Escritura y lo quiere compartir con sus seguidores. Los discípulos de ningún modo deben sentir carga ni mucho menos pesadez por la Biblia.

La palabra de Dios es primeramente gozo porque es Dios hablando a nuestra vida, es el Señor comunicándose con nosotros, es el Creador revelándonos sus planes y mostrándonos en el camino a seguir. Debe procurarnos, entonces, una infinita alegría y un gozo sin igual a todos.

Cristo quiere que encontremos en lo que dijo la fuente de regocijo de nuestra existencia. Allí esta el manantial de la vida. Las palabras de Cristo, aunque duras a veces, son motivo de alegría y regocijo. Sus palabras cautivan nuestros corazones porque aciertan siempre a nuestras necesidades.

Jesús dijo que estas palabras para que comprendiéramos la diferencias entre la alegría humana y la alegría celestial. La alegría humana se basa exclusivamente en las circunstancias positivas, en que todo vaya bien, que todo marche correctamente. Esa es la alegría que ofrece el mundo.

Pero la alegría del cielo es aquella que aunque todo marche mal, aunque haya muchas razones para sentirse insatisfecho, el gozo de las palabras de Cristo sean suficientes para regocijarnos toda la vida. Es afirmar, como Pablo, me gozo y me regocijo en el Señor, siempre, pese a cualquier adversidad.  

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