Los resultados de vivir una vida piadosa: la derrota de nuestros adversarios

Dice la Biblia en Salmos 112: 10

Lo verá el impío y se irritará; crujirá los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.

Introducción

El justo siempre ha enfrentado adversarios. David enfrentó a Saúl. Jacob se las tuvo que ver con Esaú. El viejo Mardoqueo encontró en Amán un enemigo que quería destruirlo. Lot padeció de los malvados de Sodoma y Gomorra. José sufrió con la esposa de Potifar. Daniel con los funcionarios de Darío el rey medo.

Así cada justo siempre tendrá enemigos que tratarán a toda costa de dañarlo. Algunas veces solo tratarán de lastimarlo, pero en otras ocasiones buscarán por todos los medio destruirlo no solo emocionalmente, sino también de manera física. Su deseo es verlo acabado porque su sola presencia los molesta.

Este enfado y la ira que descargan sobre los hombres de bien y temerosos de Dios tiene su origen en el mal. La maldad de ningún modo puede ver crecer el bien. Siempre tratará de detenerlo, frenarlo o de plano desarraigarlo. La lucha no es propiamente contra el justo, sino contra lo que representa.

En términos amplios es la lucha del bien contra el mal. En esa lucha el piadoso queda en medio, pero debe estar seguro y convencido que Dios siempre habrá de levantarse victorioso y juntamente con ese triunfo el hombre de bien habrá de derrotar a quienes se le oponen o tratan de hacerle daño.

El salmo 112 termina exactamente hablando de la derrota que tendrán los malvados que traten de dañar a los hijos de Dios o a los hombres piadosos. La confrontación será a veces durísima, pero al final de cuentas la agresividad de los impíos habrá de ser castigada y el hombre temeroso de Dios saldrá vencedor.

Los resultados de vivir una vida piadosa: la derrota de nuestros adversarios

  1. Porque están irritados con el justo
  2. Porque aborrecen al justo
  3. Porque nunca verán sus malos deseos

Síntesis

Sin proponérselo, sin buscarlos y por supuesto también sin provocarlo, el justo tiene muchos enemigos. La mayoría de ellos como resultado o producto de su vida piadosa. Para los malvados un justo siempre representará una amenaza a su conducta porque los exhibe como seres desviados de la verdad.

La historia ha registrado y registra ataques contra Israel y contra la iglesia con los argumentos más tontos o pueriles que pueda haber. El pueblo de Dios y los discípulos de Cristo han padecido persecución y violencia por el solo hecho de anunciar un tipo de vida distinto al que el mundo tiene.

Así ha sido y así habrá de ser. Nadie puede decirse sorprendido cuando es atacado por su fe. El salmo 112 nos presenta esa realidad. Solo que lo hace para anunciar el triunfo que habrá de tener el hombre piadoso. Es verdad que enfrentará a toda clase de enemigos, pero también es verdad que Dios le dará la victoria.

  1. Porque están irritados con el justo

La palabra “irritar” que usa la palabra de Dios en el verso diez de este salmo procede de la raíz hebrea “kaas” que se utiliza como enojo e ira, dos palabras que señalan el estado de ánimo de las personas. Una emoción negativa muy cerca del odio.

El malvado ve al justo y lo odia. La mejor historia que ilustra esta triste verdad la encontramos en el libro de Ester. Amán odiaba a Mardoqueo. Lo odiaba porque no le rendía pleitesía como todo los hombres que estaban a la puerta del palacio del rey Asuero. Su odio lo llevó a construir una horca para él.

Así miraban al justo Lot los hombres de Sodoma y Gomorra. Así también veían a José sus propios hermanos. Un justo provoca irritación porque no es igual que todos. Porque sus valores generalmente van en sentido contrario de lo que todos piden o desean y se convierte en un ser marginal.

Cristo lo resumió de una manera sencilla al referirse a este conflicto. Cristo dijo que “en el mundo tendríamos aflicción, pero que confiaramos que él  había vencido al mundo”. Los piadosos generalmente van en sentido contrario a como marcha la humanidad y por eso resultan tan incómodos e irritantes.

2. Porque aborrecen al justo

La frase “crujirán sus dientes” es una expresión poética para referirse al odio que despertarán los justos o piadosos, los hombres de bien o temerosos de Dios a algunas personas.

 A Jesús, ni duda cabe, lo odiaron y por eso lo llevaron a la muerte. Caifás el sumo sacerdote y Anás su suegro representaron perfectamente al pueblo de Israel que despreció a su Mesías y que lo llevó a la cruz del calvario.

El odio hacia los creyentes en todos los tiempos ha sido la causa de muertes y desolación entre el pueblo de Dios. Desde las primeras persecuciones de los cristianos hasta nuestros días una de las formas en las que se ha manifestado el odio es con la muerte y destrucción de quienes viven de manera temerosa delante de Dios.

3. Porque nunca verán sus malos deseos

La Escritura promete a los piadosos que los malvados será destruidos y su memoria será puesta en el olvido. El justo tiene como garantía que sus adversarios fracasarán en su intento por destruirlos.

La palabra “deseo” que utiliza la versión Reina Valera procede de la raíz “taavah” que denota la idea de algo que se disfruta o que causa placer. Los malvados disfrutan ver padecer al justo, pero ese deseo o ese disfrute les será quitado porque no podrán contra el hombre temeroso de Dios.

Esos deseos acabarán, morirán y serán destruidos completamente. No podrán contra los justos porque Dios siempre saldrá en defensa de sus servidores.

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