La superioridad de Cristo hizo posible la redención humana

Dice la Biblia en Colosenses 1: 21-23

21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado  22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; 

23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Introducción

La superioridad de Cristo no es un concepto teológico o un concepto estrictamente mental o intelectual sin repercusión en la vida personal o en la vida practica del creyente. La superioridad de Cristo radica esencialmente en los resultados que provoca vivir bajo esa eterna verdad.

Pablo aterriza o plantea los aspectos prácticos de esta gran verdad que estaban descuidando e incluso olvidando los Colosenses. La humanidad y la divinidad de Cristo hacen posible nuestra redención o que nos hayamos reconciliado con Dios después de llevar una vida completamente distanciada y alejada de él.

Si en el anterior estudio Pablo subrayó la naturaleza divina de Cristo al hablar del “pleroma”, o llenura de la divinidad en Cristo, en estos versos que hoy estudiaremos encontraremos la expresión “en su cuerpo de carne” que subraya expresamente la humanidad de Cristo, relacionada estrechamente con su encarnación y posterior muerte en sacrificio.

La humanidad de Cristo es fundamental para alcanzar la salvación. Su encarnación y muerte eran indispensables. No era suficiente que naciera en Belén, era irremediable que muriera en Jerusalén. Nacimiento y muerte forman una combinación inevitable, indisoluble o indivisible. La Navidad está ligada estrechamente con la Pascua.

No debemos perder de vista que Pablo está corrigiendo una falsa enseñanza que engañaba a los creyentes haciéndoles creer que Cristo no era humano. Que la naturaleza humana estaba corrompida y era imposible que la divinidad pudiera tener un cuerpo, algo totalmente falso porque Cristo fue hombre con un cuerpo idéntico al nuestro, pero sin pecado.

Esa verdad es la columna de la salvación. Dios no podía morir, pero Jesús humano sí. Y bajo ese principio se construye nuestra redención, una redención que nos colocó de nueva cuenta en una relación de amor con Dios.

La superioridad de Cristo hizo posible la redención humana

  1. Porque la humanidad solo hacía malas obras
  2. Porque nos reconcilió
  3. Que tiene como requisito permanecer en la fe y la esperanza

Síntesis

  1. Porque la humanidad solo hacía malas obras

El ser sin Dios puede hacer unos cuantos pocos actos de bondad, generalmente destinados hacia sus seres queridos, pero está imposibilitado para hacer buenas obras hacia su prójimo o semejante.

Ni la educación, ni las mejores filosofías logran desarraigar del corazón del hombre la maldad y debemos decirlo también ni las religiones pueden transformar el ser interior del hombre. Sólo Cristo,  a través de su Espíritu Santo puede cambiar lo más interno del hombre y la mujer y hacerlos nuevas criaturas, a través del nuevo nacimiento.

Pablo explica esta profunda verdad que nos hace comprender por qué tanta violencia en el mundo por qué tanta ambición, por qué tanta discriminación y sobre todo por qué tanta injusticia. La maldad está incrustada en el ser humano y será difícil desarraigarla de allí si no hay un cambio radical.

El apóstol usa dos términos para señalar el origen de este mal. Dos términos que resaltan la condición de todos los hombres, pero particularmente para retratar la triste y lamentable condición humana a la hora de presentarse ante Dios.

A. Debido a que éramos extraños

La palabra “extraños” procede de la raíz griega “apallotrioó” que se traduce sencillamente en otros textos como alejados o ajenos. La versión Reina Valera 1960 la traduce como “extraños” y parece ser la más adecuda.

El ser humano frente a Dios es un ser extraño o un extranjero. Es como cuando un mexicano esta en Estados Unidos un 4 de julio en el que se celebra la independencia de ese país. No puede celebrarlo ni festejarlo porque es un completo extraño y a la inversa, un ciudadano americano no puede sentirse ni feliz ni a gusto un 15 de Septiembre en México.

Así, el ser humano le es ajeno a Dios o Dios le resulta alejado. El término “apallotrioó” subraya la condición humana frente a Dios. Distante, separada. El hombre es incapaz de buscar a Dios porque se siente un ser extraño frente a la grandeza de Dios. Ni puede ni quiere.

B. Debido a que éramos enemigos de Dios

Escribe Pablo que éramos enemigos de Dios en nuestra mente. La palabra “enemigos” procede de la raíz griega “echthros” que se traduce como denota la idea de algo o alguien odioso u odiado. También connota alguien hostil.

Nosotros éramos enemigos de Dios. Lo odiábamos o nos resultaba hostil en nuestra mente. Esto quiere decir que en nuestros pensamientos o en nuestras ideas Dios simplemente no tenía cabida. Nos resultaba insoportable porque queríamos vivir nuestra vida de acuerdo a nuestros propios pensamientos.

La mente o “nous” en griego es lo que hace que actuemos u obremos. Según lo que tenemos en nuestra mente es lo que hacemos o de acuerdo a nuestros pensamientos así actuamos. Antes en nuestros pensamientos la idea de Dios era odiosa u hostil. No queríamos dejarlo dominar nuestra mente y en consecuencia no queríamos que gobernara nuestra vida.

Estas dos condiciones hacían que nuestras obras fueran malas porque no teníamos a Dios en ninguno de nuestros pensamientos.

2. Porque nos reconcilió

La única manera de que dejar nuestra hostilidad hacia Dios y dejar nuestra vida ajena a Dios era a través de la reconciliación. Era haciendo la paz y Cristo nos reconcilió. Cristo nos devolvió al estado en el que fuimos creados con la conciencia y necesidad de Dios.

Esta reconciliación cubre tres aspectos o abarca tres condiciones:

A. Fue en su cuerpo de carne

Pablo quiere que tengamos bien en claro que la reconciliación solo fue posible con un Cristo encarnado.

La expresión “en su cuerpo de carne” no es ociosa, ni tampoco tiene como finalidad enunciar o señalar una condición meramente casual. No. La verdad de la humanidad de Cristo queda claramente definida. Cristo nos salvó por medio de la redención hecha a través de su encarnación.

Era preciso que Cristo tuviera un cuerpo de carne o en otras palabras era indispensable que se hiciera hombre. Solo bajo esa condición podía salvar a los seres humanos, pero requería que fuera Dios porque solo de esa forma su sacrificio sería perfecto ante los ojos de Dios.

B. Por medio de la muerte

Aquí Pablo declara categórico que Jesús murió. La muerte de nuestro Señor fue y es una verdad que hace posible nuestra salvación.

La humanidad de Cristo quedó confirmada con su muerte. Sabemos por los evangelios que una vez que resucitó se presentó a sus discípulos y les mostró que su cuerpo seguía siendo humano, pero glorificado. Comió con ellos, les pidió que palparan sus manos y costado para que les quedara cierto que no era un fantasma.

C. Para presentarnos delante de él santos, sin mancha e irreprensibles

Su obra de reconcilio hizo posible que nos presentáramos ante él digno de su presencia: santos o apartados para él, sin mancha o limpios de todo pecado y maldad e irreprensibles o sin ninguna acusación.

La reconciliación hizo posible que de ser enemigos de Dios u odiar a Dios y tratarlo con hostilidad ahora él nos mira como santos. La palabra santo implica alguien que ha sido apartado o reservado para un fin. Nuestra vida ha quedado apartada para el servicio de su nombre.

Pero su obra en la cruz fue más allá porque no solo nos santifico o hizo santos, sino que también nos quitó toda mancha de pecado o en otras palabras nos limpió. Estábamos sucios, el pecado nos había manchado, pero Cristo hizo una labor de limpieza en nosotros para poder estar en condiciones para llegar a su presencia.

Además nos hizo irreprensibles, es decir, nos quitó toda acusación en nuestra contra y podemos llegar confiadamente ante su presencia sin temor ni miedo de nada. Sin que el acusador, es decir, el maligno pueda lanzar cualquier acusación en nuestra contra.

3. Que tiene como requisito permanecer en la fe y la esperanza

La reconciliación de Cristo tiene requisitos o acciones que tomar por parte de los hombres. Los grandes beneficios que produce la cruz de Cristo están abiertos para todos, pero es indispensable hacerlo con cierta actitud o con determinadas cualidades.

A. Fundados y firmes en la fe

La manera en la que se logran recibir los beneficios de la reconciliación o redención es a través de la fe. Pero no cualquier clase de fe, sino de aquella que está bien cimentada y estable. Aquí la palabra fe se refiere a la doctrina que han aprendido.

La palabra fundados puede traducirse como cimientos. Un cimiento forma parte fundamental de lo que se va construir. En términos arquitectónicos es la parte principal de todo edificio. La fe tiene que tener un cimiento firme para que se inconmovible. Esa clase de fe reclama la reconciliación porque fue un hecho costoso.

Pero no solo se necesitan buenos cimientos, también la fe de la que está hablando Pablo exige firmeza. La palabra firme que usa en este verso el apóstol Pablo procede de la raíz griega “epimenó” que se traduce como continua o permanente. La versión Reina Valera 1960 la traduce como firme porque una fe permanece o siempre está tiene firmeza.

B. Sin movernos de la esperanza

Pablo le pide a los creyentes de Colosas que demuestren sus convicciones no moviéndose de la esperanza.

La esperanza es lo que se espera. La esperanza tiene que ver con la fe porque esperamos algo que todavía no vemos. Pablo quiere que no se muevan de esa esperanza. Quiere que no se hagan a un lado o cambien de parecer respecto a lo que esperan en la persona de Jesucristo.

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