Cuando la adversidad nos lleva a cumplir con la voluntad de Dios

Dice la Biblia en Mateo 2: 12-15

13 Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.  14 Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto,  15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.

Introducción

Apenas unas semanas después de haber nacido, Jesús tuvo que salir huyendo de Belén. A la que había llegado por un injusto y decreto de última hora del emperador Augusto César. Sus padres habían planeado que él nacería en Nazaret, pero de improviso tuvieron que hacer un largo viaje a la tierra de José. Llegaron apresuradamente y no consiguieron hospedaje.

Pero de esa forma se cumplió la profecía que señalaba que el Hijo de Dios, descendiente del rey David, habría de nacer en Belén de Judá, según establece Miqueas 5: 2. Dios se valió de ese decreto para hacer que Jesús naciera en Belén de Judá con una precisión que solo el Señor puede hacer.

Después de unas cuantas semanas allí, luego de recibir a los sabios de oriente que vinieron a testificar que había nacido el rey de los judíos, de nueva cuenta tenían que dejar la ciudad en la que ya se habían instalado y tuvieron que salir huyendo a Egipto, más rápido de lo que salieron de Nazaret a Belén.

La razón: su vida corría peligro por la ambición desmedida de poder del rey Herodes, que al verse burlado por los sabios de oriente que llegaron a Jerusalén preguntado por el rey de los judíos, apresuró la muerte de Jesús que ya tenía planeada desde que supo que nació.

Mateo es el único evangelista que relata este macabro pasaje. Un monarca asustado porque alguien podía ocupar su lugar ordena la muerte de todos los niños menores de dos años que vivían en Belén y en todos sus alrededores. Para evitar que Jesús muriera, Dios le habla por sueños a José para que huya a Egipto.

Si nacer en un pesebre en Belén era denigrante a su dignidad, salir huyendo de Belén a Egipto era una migración forzosa que colocaba a Jesús de nueva cuenta en una posición muy endeble y frágil porque salía a un viaje larguísimo lleno de peligros y problemas y luego llegar a una país tan distinto al suyo, lleno de hostilidades.

Mateo fue un evangelio escrito para judíos. La frase “para que se cumpliese lo dicho por el profeta” se repite una veintena de veces para subrayar que Cristo era el cumplimiento de todas las promesas del Mesías de los hebreos. Este relato incluye esa frase para señalar que el viaje a Egipto formaba parte de la voluntad de Dios para Jesús.

Pero si el cumplimiento de nacer en Belén como dice Miqueas 5: 2 implicó un gran esfuerzo de la pareja, cumplir con lo que dice Oseas 11: 1 fue todavía más desgastante porque hicieron otro viaje da aproximadamente 125 kilómetros que es la distancia de Belén a la frontera de Egipto, ahora acompañados de su pequeño hijo llamado Jesús.

Los judíos tuvieron siempre una relación estrecha con Egipto. Allí recalaron cuando una hambruna destruida las naciones en tiempos de Jacob y de allí los liberó el Señor enviando 10 plagas para que Faraón dejara salir al pueblo encabezado por Moisés. Egipto se convirtió en el lugar para preservar a 70 familias que fundaron luego la pujante nación de Israel.

Ahora serviría para preservar a Jesús y dar así cumplimiento a una profecía que Mateo señala en Oseas 11: 1. Esta claro que sin saberlo Augusto César y Herodes, sirvieron para que la vida de Jesús se ajustará a lo que los profetas habían dicho de él muchos siglos antes de que naciera.

Pero también nos permite comprender que en ocasiones cumplir con la voluntad de Dios está más allá de nuestros gustos y comodidades y que en realidad hacer lo que Dios ha establecido implica un vida con grandes enemigos, peores dificultades y una vida con grandes momentos de inestabilidad.

Cuando la adversidad nos lleva a cumplir con la voluntad de Dios

  1. Gracias a la ayuda divina
  2. Por un tiempo determinado

Síntesis

Jesús cumplió con dos profecías durante su infancia de varias. Saliendo apresuradamente de Nazaret y otra huyendo de Belén porque su vida corría peligro. Nadie imaginaba que esos dos sucesos en realidad estaban permitiendo que lo que se había dicho de Él se cumpliera o que sin saberlo sus padres estaba cumpliendo con la voluntad de Dios.

Las adversidades antes de nacer y de sus primeros años, dan cuenta de que la Navidad para él no fue necesariamente la misma Navidad que muchos celebran. Él durmió en un pesebre la noche que nació y luego al cabo de unas semanas tuvo que salir huyendo de Belén porque querían matarlo.

  1. Gracias a la ayuda divina

Los sabios de oriente se habían retirado de Belén después de ofrecerle a Jesús oro, incienso y mirra. Esa misma noche Dios le reveló a José que debía salir huyendo de allí porque Herodes intentaría matar a Jesús.

Sin ese sueño, muy probablemente Jesús hubiera sido asesinado cuando apenas tenía unas semanas de nacido. Pero Dios le habló a José. Es muy interesante que ya no fue María, sino José quien recibió el mensaje de alerta para salir de ese lugar. Es reconfortante saber que Dios siempre nos auxiliará cuando nuestra vida corra peligro.

Las adversidades o problemas a veces nos postran y nos acongojan, pero serían peor si Dios no estuviera con nosotros. José tuvo la bendición de que Dios le hablara para decirle lo que estaba por suceder. La advertencia fue importante porque al día siguiente cientos de niños menores de dos años murieron cruelmente.

Nosotros podemos confiar siempre en el auxilio divino. Podemos estar seguros que siempre contaremos con la ayuda del Señor para enfrentar esa clase de enemigos dispuestos a destruirnos y dañarnos. Su cuidado y protección están fuera de toda duda. Si bien José, María y Jesús salieron apresuradamente a Egipto, Dios proveyó para ese periplo.

El incienso, la mirra y el oro que los sabios de oriente llevaron a Jesús, con toda seguridad se utilizó para esa inesperada jornada. Dios siempre sabrá proveernos y nos preparará para enfrentar las adversidades, nunca nos dejará sin su provisión. La salida fue de noche y solo pudieron cargar con lo que tenían puesto.

2. Por un tiempo determinado

Según los historiadores Herodes murió alrededor del 4 D.C. Si tomamos como cierta esa fecha, podemos afirmar que la estadía de Jesús y sus padres en Egipto duró aproximadamente entre tres y cuatro años.

La amenaza de muerte de Herodes duró exactamente lo que Dios había establecido en su perfecta soberanía, no más, no menos. Una vez que se enteraron de su muerte, José, María y Jesús retornaron a Israel. Inicialmente pensaron hacerlo a Judea, pero como gobernaba allí el hijo de Herodes decidieron regresar a Nazaret.

Dios siempre tiene cuidado de nosotros. Las adversidades tienen fecha de caducidad. No son para siempre. Jesús tuvo una infancia tranquila porque era necesaria para su desarrollo personal. Dios nos lleva a tormentas para luego darnos la calma y quietud que necesita nuestro corazón.

La infancia de Jesús nos muestra como la adversidad sirvió para que se cumpliera con lo que Dios había dicho. Sin saberlo los gobernantes Augusto César, Herodes y el hijo de éste Arquelao hicieron que la palabra de Dios se cumpliera. Augusto César hizo que naciera en Belén cuando iba a nacer en Nazaret. Herodes lo persiguió para matarlo y fue enviado a Egipto para que se cumpliese lo dicho por el profeta Oseas y Arquelao hizo que no viviera en Belén sino en Nazaret para que se cumpliera que habría de ser llamado nazareno.

Dios siempre se las arreglar para que a través de las adversidades cumplamos con la voluntad que ha decidido para nosotros.

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