La sabiduría de aprovechar el tiempo y los momentos

Dice la Biblia en Eclesiastés 3: 1

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora

Introducción

El libro de Eclesiastés es un libro filosófico o reflexivo. De meditación y profunda revisión sobre lo que ocurre y sucede en el mundo. Aborda casi todos los temas, pero esencialmente se avoca a revisar el paso del hombre sobre la tierra. Salomón, su autor revisa de manera muy desencarnada la existencia humana sobre este mundo.

Le interesa desentrañar todo lo que ocurre debajo del sol y al hacerlo reconoce que todo es vanidad de vanidades. Todo lo que ocurre sobre la tierra es tan vano como querer atrapar el viento con la mano. Absurdo, insensato y a veces completamente sin sentido y por ello es necesario rescatar lo valioso que hay en la vida.

Eclesiastés es un volumen de la Escritura dedicado a pensar seriamente sobre el tiempo. Ningún otro libro de la vida nos deja pensando tanto sobre los segundos, las horas, los días, las semanas, los meses y los años como este. Su virtud radica en hacernos ver que somos breves y debemos cuidar el tiempo que se nos ha concedido sobre esta tierra.

De principio a fin, Salomón nos ofrece una visión “pesimista” de la supervivencia de hombres y mujeres sobre el planeta tierra. Las grandes contradicciones que encontró en su observancia de la vida. Hombres inmensamente trabajadores que no saben a quien heredarán.

Sabios que mueren al igual que los necios. Malvados que en su muerte son honrados como si hubieran vivido como justos.

Por supuesto que el gran hilo conductor del sabio de Israel es el tiempo. La existencia humana ocurre justamente en el tiempo. El hombre puede enseñorearse de muchas cosas en la creación, pero el tiempo lo sobre pasa. Debe lidiar con el tiempo en una lucha constante que tarde o temprano lo derrotará. Porque el tiempo es implacable. No perdona.

La gran virtud de este libro es precisamente ensañarnos a reflexionar sobre el paso de los días y aprender a sortear esta batalla diaria con el tiempo bajo una verdad contenida en el verso que hoy estudiaremos.

La sabiduría de aprovechar el tiempo y los momentos

  1. Porque todo tiene su tiempo
  2. Porque todo lo que se quiere tiene su hora

Nuestro texto de hoy utiliza dos términos que parecen iguales. Tiempo y hora. Aunque se relacionan ambos son distintos cuando los revisamos en el hebreo. El Eclesiastés o predicador esta hablando de tiempo usando la palabra “zeman” que se utiliza al menos cuatro veces en el Antiguo Testamento.

Se utiliza en el sentido de tiempo definido, un tiempo programado o un tiempo planeado. Así se utiliza, por ejemplo, en Nehemías 2: 6, Ester 9: 27 y 9: 31.

El otro término que usa Eclesiastés 3: 1 es hora que algunos textos de la Escritura traducen como temporada, momento, lapso, ocasión propicia y hasta como oportunidad. La expresión procede del vocablo hebreo “weet” y que nuestra versión Reina Valera 1960 traduce como hora.

Este es el termino que se usa en los primeros ocho versos de Eclesiastés 3. De esta forma podríamos traducir el verso dos de la siguiente manera: hay un momento para nacer y hay un momento para morir, hay una temporada para plantar y otra para arrancar lo plantado.

De esta forma entendemos que Salomón esta haciendo una diferenciación entre el tiempo como algo cronológico y el tiempo como ocasión o como momento para enseñarnos por medio de un contraste la importancia de saber que ambos términos dependen entre sí y que los seres humanos debemos saber distinguir entre ambos para mejor vivir.

I. Porque todo tiene su tiempo

Los seres humanos llegamos al mundo programados con una fecha de nacimiento y una fecha en la que debemos abandonar este mundo. Llegamos en el momento en que Dios así lo decide y nos vamos justamente cuando él lo determina así.

En Eclesiastés 7: 17 encontramos una advertencia sobre cómo es que podemos recortar nuestra existencia sobre este mundo. Segú el autor de este libro la maldad hace que nuestro tiempo sobre la tierra se reduzca drásticamente y por eso pide que evitemos caer en semejante condición.

A todos los seres humanos se les entrega un tiempo. Cada día reciben 24 horas son las que contamos diariamente. A nadie se le dan más o se le dan menos. En ese sentido el tiempo cronológico es idéntico para todos. Claro algunos vivirán más que otros. Dice el salmo 90 que los días de nuestra edad son setenta años y en los más robustos ochenta.

Los seres vivos tiene también un tiempo de vida, solo que ellos no tienen razón para saberlo. Solo los seres humanos sabemos que tenemos horas, días, semanas, meses y años. Hemos llegado por la gracia de Dios al 2020 y con la fe en Cristo esperamos que Dios nos otorgue el privilegio de terminarlo.

Salomón parte de una idea fundamental: todo tiene su tiempo. Lo aceptemos o no. Lo aprovechemos o no, a todos se nos da ese recurso y la primera necesidad que tenemos es reconocer que contamos con ese recurso. Al hacerlo estaremos en posibilidades de utilizarlo bien.

Mientras una persona no sabe que cuenta con el tiempo, generalmente lo desperdiciará, no sabrá utilizarlo y tarde o temprano llegará a lo que el mismo Eclesiastés advierte casi al final de su libro: antes de que vengan los días malos y lleguen los años en los que digas: No tengo de ellos contentamiento.

II. Porque todo lo que se quiere tiene su hora

El Predicador que es lo que significa Eclesiastés expresa que todo lo que se quiere debajo del sol, es decir, en la tierra tiene su hora o siguiendo lo que el término hebreo significa, todo lo que se quiere tiene su oportunidad, lapso, momento y ocasión.

La palabra “deseo” procede de la raíz hebra “hepes” que se traduce como deleite, pero también como evento o como propósito. Una traducción adecuada en el contexto en que estamos estudiando la palabra es propósito. Hay una hora para hacer propósito o si se gusta hay un momento en el que se pueden hacer propósitos.

Hay un momento para hacer planes y ejecutarlos. El Eclesiastés dice que hay un momento oportuno para llevar a cabo nuestros planes. Hay una ocasión propicia y debemos tener tal sabiduría y tal discernimiento para saber o conocer justamente la ocasión en la que debemo llevarlos a cabo.

Si usamos el termino “weet” como oportunidad, podemos afirmar que debemos aprovechar las oportunidades que tenemos en la vida. Hay oportunidades que no volverán. Hay temporadas u ocasiones propicias en las que seremos muy inoportunos y eso hará que nuestro planes simplemente no prosperen.

Es de tal importancia esta verdad de este verso que en la Escritura lo encontramos mencionado por Cristo y el apóstol Pablo. En Hechos 1: 7 Jesús les dice a su discípulos que a ellos no les corresponde saber el tiempo y las sazones que el Padre puso en su sola potestad al cuestionarlo sobre si restauraría en ese tiempo el reino a Israel.

Aquí utiliza justamente dos palabras distintas para tiempo: cronos y kairos, la primera referida como un periodo de tiempo y la segunda como el tiempo oportuno. O como el tiempo de las oportunidades. Eso mismo hace Pablo en 1ª Tesalonicenses 5: 1 con las expresiones cronos y kairos.

En la vida tendremos un tiempo cronológico todos, debemos ser lo suficientemente sabios para aprovechar las oportunidades o los tiempos en los que podamos hacer el bien, antes que se presente los días malos.

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