Serie las preguntas de Jesús: ¿Qué buscáis?

Dice la Biblia en Juan 1: 38

38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

Introducción

Jesús tuvo dos seguidores al día siguiente de su bautizo. En el pasaje que hoy estudiamos, el evangelista Juan establece con toda claridad que uno de esos dos primeros apóstoles fueron Andrés, hermano de Simón Pedro y el otro no se identifica, pero muy probablemente fue el propio Juan.

Estos dos primeros discípulos fueron antes discípulos de Juan El Bautista. De hecho comienzan a seguir a Jesús cuando regresa a Betabará donde Juan bautizaba y mientras lo veía, el hijo de Zacarías y Elisabet declara de manera contunde que Jesús era el Cordero de Dios.

Al oír esa expresión el par de discípulos de Juan comienzan a seguir a Jesús. Jesús debería estar contento porque sin mayor esfuerzo que las palabras de su pariente Juan, había logrado dos conversos en su ministerio, sin embargo lejos de alegrarse o vanagloriarse, se voltea a verlos y les pregunta: ¿Qué es lo que buscan? Algunas versiones en lugar de esa pregunta traducen: ¿Qué quieren?

Una pregunta de suyo interesante porque plantea con toda claridad que seguir a Jesús es una decisión razonada que de ningún modo debe estar motivada por la emoción y mucho menos por un sentimiento, sino por una decisión de la voluntad. La pregunta venía muy a bien por varias razones.

La primera, muy importante, es por qué tanto Andrés como el otro discípulo (algunos aseguran que era Juan) estaban cambiado de maestro. Estaban dejando a Juan del que eran discípulos y querían comenzar a seguir a Jesús. La interrogante de Jesús era directa para que considerarán bien a bien que era lo que pretendían.

La segunda razón de esta pregunta era dilucidar si habían entendido el significado de la expresión “Cordero de Dios” que le dio Juan El Bautista. Los dos nuevos seguidores de Jesús fueron movidos solo por esas palabras y evidentemente porque seguramente Juan como su maestro les contó lo sucedido un día anterior cuando Jesús fue bautizado por él.

Cristo quería cerciorarse también de que sus dos nuevos y primero seguidores no estuvieran cambiando de maestro por la dureza del trato de su cuerpo y su vida que tenía Juan. No hay que olvidar que vivía en el desierto, comía langosta y miel silvestre y vestía con pelo de camello.

El grado de sacrificio de Jesús era superior en todos los sentidos porque era una renuncia absoluta a los bienes y placeres de este mundo y debían de estar conscientes de ello. Seguir a Jesús no es un cambio de Maestro simplemente, sino un cambio absoluto de estilo de vida.

La pregunta de Jesús se relaciona directamente con la clase de seguidores que quiere tener Cristo. La interrogante planteada por Cristo va dirigida a revisar las motivaciones de quienes le siguen. Los discípulos de Cristo deben ser personas que saben a quien están siguiendo y en consecuencia tiene claro lo que esperan de su Maestro.

¿Qué buscáis? La interrogante para conocer a los verdaderos discípulos de Cristo

  1. Porque un discípulo mira a Jesús
  2. Porque un discípulo oye a Jesús
  3. Porque un discípulo sigue a Jesús
  4. Porque un discípulo se quedan con Jesús

Juan tuvo discípulos aún durante el ministerio de Cristo. En Lucas 7: 18 los encontramos mencionados cuando son enviados a Jesús para saber si él era el Cristo o había de esperar a otro. Jesús les explican con milagros y señales que en efecto, él es el Mesías y que no habría porque esperar a otro.

Luego cuando muere decapitado a manos de Herodes, son sus discípulos quienes recogen su cuerpo, según nos relata Mateo 14: 12. Luego en el libro de los Hechos 19: 1-7 encontramos mencionado a doce discípulos de Juan que fueron bautizados en el nombre de Cristo, entre ellos Apolos, el gran orador y colaborador de Cristo.

Andrés y Juan estaban a punto de dejar a Juan El Bautista para incorporarse al ministerio de Cristo. Cuando Jesús les pregunta qué buscan, ellos le contestan que quieren conocer donde vive. Ellos habían visto donde vivía Juan y ahora quería conocer la casa de Jesús para comenzar a seguirlo.

Ellos querían ser discípulos de Cristo. Un verdadero discípulo cumple cuando menos con estas cuatro acciones:

  1. Porque un discípulo mira a Jesús

Un seguidor de Cristo mira a Jesús antes que otra persona o circunstancia. Juan les había platicado a sus dos discípulos que Jesús se había bautizado y guiado por el Espíritu Santo lo había declarado como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Los dos discípulos miraron a Jesús cuando pasó al día siguiente por donde Juan predicaba y bautizaba y creyeron las palabras de Juan. Ellos vieron la luz que irradiaba Cristo. Para ser un discípulo uno debe tener la capacidad de mirar a Cristo con los ojos de la fe y no dudar de su verdad y su presencia.

2. Porque un discípulo oye a Jesús

Para ambos no fue suficiente ver a Jesús, lo necesitaban escuchar y Juan dice en su evangelio que después de que Juan El Bautista les dijo que era el Cordero de Dios, ellos comenzaron a oírlo.

Una discípulo genuino de Jesús sabe escucharlo. No se gobierna ni se maneja por sus pensamientos u opiniones, sino porque oye a Jesús. La mejor manera de oírlo es leyendo su palabra, a través de ella descubrirá los planes que Dios tiene para su vida, a fin de cumplirlos.

3. Porque un discípulo sigue a Jesús

Estos dos hombres vieron y oyeron a Jesús y comenzaron a seguirlo. Hasta aquí ellos habían hecho exactamente lo mismo que habían hecho con Juan. A Juan lo habían visto, lo había oído y lo habían comenzado a seguir.

De hecho podemos encontrar a mucha gente que hace exactamente esto con un maestro o con una religión. Ven, oyen y siguen. Hay muchas personas que viven de esta forma un tipo de creencia o cualquier tipo de creencia. Pero no es suficiente. Y digo que no es suficiente, porque justamente en este punto fue que Jesús les hizo la pregunta.

A su interrogante, ellos le contestaron que querían ver dónde vivía. Juan El Bautista vivía el desierto. Tal vez no resultó muy atractivo para ellos, porque eran muy difícil vivir en esa clase de lugar. Y Jesús les permitió que lo acompañaran al lugar donde residía y allí se quedaron.

4. Porque un discípulo se queda con Jesús

La prueba de una auténtico y genuino discípulo estriba justamente en que se queda con Jesús. En que permanece con él, independientemente de lo que ocurra a su alrededor, de los problemas que puedan surgir.

La pregunta de Cristo tiene como finalidad que todos sepamos lo que buscamos al seguirlo. La palabra griega para “buscan” procede de la raíz griega “zéteó” que significa deseo, búsqueda o intentar obtener algo. Los discípulos fueron confrontados con lo que buscaban o esperaban obtener. Ellos buscaban algo. Primero con Juan y ahora con Jesús.

La palabra que utiliza Juan para “permanecer” procede de la raíz griega “menó” que se traduce como permanecer, perdurar y durar. Un verdadero discípulo de Cristo, dura en esa posición desde el día que lo decide hasta el último de su existencia.

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