Disfrutar la existencia

Dice la Biblia en Eclesiastés 2: 24 No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios.

El libro de Eclesiastés es desafiante para todos aquellos que meditan y reflexionan sobre el paso del tiempo sobre esta tierra y para quienes buscan respuestas a su diario vivir y sobre todo a todos los que alcanzan a cuestionarse la razón de su existencia en este mundo donde todo es vanidad de vanidades, es decir, donde está instalado lo absurdo, lo contradictorio.

A lo largo de doce capítulos Salomón cuestiona fuertemente la razón de la vida, los afanes con lo que se trabaja, la ansiedad de tener o acumular riquezas y la frenética localización del placer, entre otras muchas situaciones que se viven debajo del sol, como nombra a la vida en la tierra.

Su conclusión es sencilla: Dentro de todo lo que el hombre puede hacer en este mundo lleno de aflicción y contrariedades es disfrutar la vida: comiendo y bebiendo. Por supuesto sin dañar a nadie y sin dañarse así mismo, es decir disfrutar de la vida degustando alimentos para su provecho.

Además, disfrutando de su trabajo. Haciendo con alegría lo que le da sustento para vivir, cansándose de hacer las labores que le demandan una importante cantidad de horas de su diario existir a fin de que el trabajo que de por sí es extenuante, le sea menos pesado y más ligero.

Disfrutar comiendo y bebiendo y trabajando con singular alegría serán fundamentales para bien vivir. Para que su paso por la tierra, donde encontrará momentos difíciles para su existencia, puedan aliviar la carga que ya de por sí significa vivir en un mundo donde las injusticias parecen tener carta de naturalización y la enfermedad y la muerte acechan.

En una cultura de recato y disciplina como la del medio oriente, el placer no siempre era bien visto y por ello Salomón señala categórico que disfrutar con responsabilidad forma parte de la voluntad de Dios. De esa manera el paso de los años que nos llevan al fin inexorable será menos complicado.

Así que esta última noche del año 2019 disfrute con sus seres queridos, agradezca a Dios todas sus bondades y alégrese, siempre con responsabilidad sin lastimar a nadie y sin lastimarse usted. Que el esfuerzo y el empeño en nuestras actividades haga que el 2020 sea pletórico en logros y metas alcanzadas.

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