La lucha contra la inmoralidad sexual

Dice la Biblia en Hechos 15: 20 Sino que se les escriba que se aparten de la contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.

El primer concilio de la iglesia cristiana fue registrado por Lucas en su libro de Los Hechos y se llevó a cabo para discutir un tema de la mayor relevancia para toda la cristiandad: ¿Los gentiles debían guardar la ley mosaica o quedaban exentos de ella? Fue la interrogante que discutieron los discípulos junto con Bernabé y Pablo que ya predicaban a los gentiles.

La reunión, llevada a cabo en Jerusalén, arrojó como gran resultado que los no judíos únicamente debían abstenerse de 1. No comer animales que no hubieran sido desangrados. 2. Abstenerse de comer sangre. 3. Evitar la idolatría y 4. Rechazar absolutamente toda especie de inmoralidad sexual.

Este último punto claramente era una defensa a ultranza del matrimonio entre un hombre y una mujer porque esa es la única relación que protege la vida sexual de los seres humanos. Fuera del matrimonio la sexualidad sufre trastornos y en lugar de convertirse en un placer otorgado por Dios como un don, deviene en tragedia y sufrimiento.

De los 613 mandamientos contenidos en la ley de Moisés los gentiles únicamente debían guardar cuatro preceptos y uno de ellos relacionados estrechamente con la vida matrimonial. El matrimonio es el espacio único para el pleno desarrollo sexual de las personas. Un placer tan grande como el sexo debía protegerse y Dios lo hizo.

Dios resguardó la actividad sexual de hombres y mujeres en el matrimonio. La decisión radica en la facilidad con la que los seres humanos podemos descuidar un don tan placentero y dañar no solo nuestro cuerpo, sino nuestro ser interior con resultados negativos incuantificables.

La promiscuidad sexual lleva a las personas, ya no solo a enfermedades en sus órganos reproductores, sino a males mentales y emocionales que los llevan a vivir con temores, inseguridad, dudas y en lugar de liberarlos se ven inmersos en prisiones de maldad que poco a poco les van restando calidad de vida.

La versión Reina Valera usa la palabra “fornicación” para referirse a la necesidad de que hombres y mujeres se casen y vivan en el ámbito del matrimonio su vida sexual y con ello ahorrarse grandes males y sufrimientos para su existencia.  

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