Exactitud de la palabra de Dios

La Biblia dice en Hageo 1: 1 En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué  hijo de Josadac, sumo sacerdote diciendo.

La Escritura tiene una virtud enorme es pertinente y exacta. Así lo demuestra la manera en que Dios habló a dos hombres del tiempo de Hageo: Zorobabel y Josadac, a quienes el Señor habló para reconstruir la casa del Señor que estaba abandonada, a pesar de que muchos judíos habían retornado del cautiverio babilónico.

Cuando el pueblo reconstruía alegremente sus casas y propiedades, el templo de Jerusalén yacía solo, todavía con los vestigios de la destrucción ocurrida casi un siglo antes, sin que nadie se ocupara en atender su situación. Entonces Dios se dirige al gobernador y al sumo sacerdote.

Según leemos en el texto que hoy meditamos, lo hace en un día específico, en el segundo año, en el mes sexto y en el primer día. Hageo es de los pocos profetas que señalan con gran exactitud el día que el Señor le dio la palabra. La mayoría solo señala los días o el año, pero Hageo pone, año, mes y día.

La razón es sencilla: la palabra de Dios que vino a Hageo llegó en un momento pertinente. Justo cuando los judíos estaban extraviados en su propia tierra al olvidar la casa de Jehová y avocarse por completo a sus proyectos personales, dejando a un lado sus obligaciones espirituales.

Hageo no habló al pueblo como era costumbre de los profetas de Israel. Su libro está dirigido a estas dos personas que debían ser los encargados de animar y reanimar al pueblo hebreo a fin de recuperar la gloria que tuvo el templo de Jerusalén en tiempos del rey Salomón.

La palabra llegó directamente a ellos porque ellos la necesitaban y requerían. Esa es la gran virtud de la revelación divina cuando a ella nos acercamos. Siempre tiene algo que decirnos, siempre hay una palabra para nosotros ya sea para rectificar una conducta o ya sea para fortalecer nuestra fe.

A Zorobabel y a Josadac, la palabra de Dios, a través de Hageo, les llegó justamente cuando se necesitaba una orientación sobre que hacer una vez instalados en Jerusalén, luego de más de setenta años de cautiverio en Babilonia.  Recibieron orientación y dirección que son muy útiles para todos.

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