Palabras de vida

La Biblia dice en Juan 6: 63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Algunas de las palabras y discursos de Jesús eran y son en verdad sumamente duros o si se quiere demandan una disposición que a veces las personas no están dispuestas a asumir o entregar porque exigen deponer actitudes, abandonar malos hábitos y en muchas ocasiones deshacernos de nuestras comodidades.

Las palabras del texto que hoy meditamos fueron dichas exactamente cuando sus interlocutores escucharon una enseñanza que hacía de las palabras de Cristo como alimento espiritual algo muy superior al maná que los hebreos recibieron por cuarenta años en el desierto.

Si hay un tema que los hebreos consideraban intocable era precisamente la manera en la que Dios los sustentó en su trayecto de la esclavitud de Egipto a la tierra prometida. Cuando Jesús les dijo que él era el maná del cielo y lo que los israelitas habían comido en el desierto era pan material que no pudo sustentarlos eternamente como él que daba vida eterna, ellos reaccionaron molestos.

Las palabras de Cristo son alimento. Un alimento que tiene la virtud de dar vida. Y no cualquier clase de vida, sino la vida perdurable, la vida que no acabará jamás y que ofrece redención para siempre. La razón de esta importante verdad para el creyente estriba en el hecho de que sus palabras son espíritu y son vida.

La palabra de Cristo llega a la vida de las personas que la aceptan para rescatarlos de una manera vana de vivir. Muertos en delitos y pecados los seres humanos son “resucitados” con la Escritura. La Biblia tiene la enorme capacidad de hacer nacer de nuevo a quien le reciben y creen en su nombre.

Ninguna otra enseñanza u otro libro como la palabra de Dios tiene este poder. Solo la revelación divina puede “soplar” aliento de vida en la triste condición de los seres humanos y darles a su existencia nueva vida, a pesar de que sus demandas parecen sumamente exigentes.

Al acercarnos a la Biblia nos acercamos a la vida y nos alejamos de la muerte. Nos acercamos a las palabras y obras de Jesús, quien nos lanza a través de sus palabras un “salvavidas” para vivir plenamente en esta tierra.  

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