Ayuda a los pobres

La Biblia dice en Proverbios 21: 13 El que cierra su oído al clamor del pobre, también el clamará, y no será oído.

Los proverbios son enseñanzas que tiene grandes particularidades. Principalmente que en en una corta oración o en unas cuantas palabras hay un cúmulo de enseñanzas de vida que aplicándolas a nuestro diario existir pueden modificar sustancialmente nuestro paso por esta tierra debido a que nos permiten relacionarnos con los demás de manera sabia.

Entre los temas que aborda el libro escrito por el rey Salomón resalta el tratamiento que se le debe dar a los pobres. Es una verdad innegable que aún las economías más fuertes o los países con índices de desarrollo muy elevados, los pobres siempre existirán por las más diversas razones que van desde ruina por enfermedad, por desastres naturales u otros.

Las riquezas son inciertas y hemos visto y conocido muchos casos de hombres encumbrados que de la noche a la mañana han devenido a la miseria. Las crisis económicas como la recesión de Estados Unidos en 1929 o la devaluación del peso mexicano en 1994 llamado el “error de diciembre” son ejemplo de cómo la bonanza económica puede convertirse en escasez.

Aunque el libro de Proverbios nos ayuda con ordenes y mandamientos para luchar contra la pobreza es un hecho que muchas personas enfrentarán esta triste condición que los hará pedir ayuda y aquí justamente donde el libro de Salomón nos ayuda a tratar con quienes padecen este mal.

El pobre, el necesitado o el menesteroso tocará la puertas siempre para pedir ayuda. El trato que le demos definirá el trato que recibiremos cuando tengamos tal vez no una necesidad como la de él, pero tendremos una necesidad que tal vez el dinero no resuelva y entonces recibiremos el mismo trato que le dimos.

De acuerdo a Salomón en el verso que hoy meditamos aplica completamente el principio conocido como “medida por medida”, es decir la persona que cierra su oído al clamor de los pobres recibirá un trato idéntico. Cuando uno lee esta clase de texto de inmediato se pregunta ¿por qué Dios defiende tanto a los pobres?

La respuesta la podemos encontrar en que los pobres en el mundo no están para estorbar, sino como una forma de demostrar amor y compasión por los necesitados. Evidentemente es necesario considerar siempre aquella pobreza que existe a pesar del trabajo y aquella que viene de la ociosidad. La primera es la que se debe atender.

Al ayudar al pobre en realidad estamos ayudándonos a nosotros mismos porque nunca se sabe cuando llegará a nuestra vida una necesidad que tal vez ni todo el dinero que tengamos podrá hacer algo por nosotros.

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