Un pobre que roba a otro pobre

La Biblia dice en Proverbios 28: 3 El hombre pobre y robador de los pobres es como lluvia torrencial que deja sin pan.

El tema del capítulo 28 del libro de Proverbios es la pobreza o el pobre. Este fenómeno social y económico es abordado por el sabio Salomón en su escrito para ofrecernos una perspectiva de un asunto por demás fundamental en la vida de las personas porque la pobreza o la vivimos o la tenemos a tiro de piedra, cerca o al lado.

Evitarla es una de la recomendaciones que la Escritura da. Al decir evitarla quiero decir que la palabra de Dios fustiga la ociosidad, por ejemplo, porque conduce justamente a un estado de necesidad. Censura la glotonería y las decisiones apresuradas porque irremediablemente ambas llevan a la escasez también.

Pero el libro de Proverbios también hace un vehemente llamado a un trato compasivo con los que padecen necesidades. El pobre, que a pesar de todos sus esfuerzos siguen siendo pobre, merece auxilio y ayuda por parte de quienes por la gracia y misericordia divina han superado esa condición.

Si la Biblia habla del pobre por supuesto que habla también del rico. El capítulo 28 de los Proverbios alerta sobre el peligro de salir de la pobreza y dirigirse a la riqueza bajo cualquier medio y sin considerar que tarde o temprano toda conducta pecaminosa será sancionada por el Creador.

Justamente una de las maneras más tristes de intentar salir de pobre es dañando a los pobres. El texto que hoy meditamos es muy aleccionador a la hora de presentar a los necesitados. No todos los necesitados son honestos esa es una gran verdad. Hay algunos que se aprovechan de otros menesterosos. Esta clase de personas son de lo peor.

El proverbista los compara con esa clase de lluvia torrencial que daña los cultivos y que provoca una ruina mayor. Un pobre que roba a otro pobre es un ser despreciable porque ha perdido toda consideración de su prójimo y el sentido de solidaridad para convertirse en un verdugo de sí mismo.

Salomón nos alerta contra esta clase de individuo, pero también nos previene de no ser como este tipo de persona que se ha extraviado y se ha convertido en una especia de “caníbal social” porque daña a los que son como él.

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