El regreso de Cristo se debe esperar con paciencia

La Biblia dice en Santiago 5: 7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad como el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.

La carta de Santiago es ejemplo de cómo explicar la Escritura a través de imágenes, brevísimos relatos y comparaciones tomadas de la vida ordinaria. Todos los tema tratados en esa epístola tienen una comparación que permite comprender lo que el autor pretende enseñarnos.

El regreso de Cristo, que aborda casi al final de su escrito, tiene su explicación tomada de una verdad que todos podían comprender. El llamado que hace Santiago es que los creyentes tengan paciencia frente a esta verdad que todos los escritores del Nuevo Testamento enseñaron.

Cristo volverá y los creyentes deben aprender a esperar. La paciencia va acompañada siempre de la espera. Saber esperar para no caer en el desanimo o desaliento es una virtud muy valiosa ante la doctrina del retorno de Jesús. Perder la paciencia en este tema puede convertirse un grave problema para la fe de los discípulos.

La palabra paciencia en algunas versiones se traduce como perseverar. La expresión griega de esta palabra tiene la idea de alguien que no se desespera y que sabe soportar las adversidades. Combinadas todas estas expresiones nos ayudan a definir el término: la paciencia es la virtud de mantenerse firme en lo que creemos a pesar de las adversidades.

Pero Santiago nos ayuda a comprenderla mejor con el ejemplo de tener paciencia ante el regreso de Cristo. Lo hace a través de una ilustración de un campesino que siembra su semilla y una vez que lo ha hecho sabe esperar que vengan las lluvias, temprana y tardía, para que la tierra produzca su fruto.

El regreso del Señor es exactamente igual. Somos como ese labrador que ha sembrado la semilla, ahora nos toca perseverar en lo que hemos creído. Mantenernos con esperanza y de ninguna manera dejar de creer que su retorno no sucederá, al contrario debemos afirmarnos cada día más en esta hermosa verdad.

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