El odio a Jesús

La Biblia dice en Juan 15: 23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.

El ministerio de Cristo conmovió a muchas personas por lo que hizo y dijo, pero a otros les provocó tal malestar que llegaron a odiar a Jesús. El odio que despertó el Señor fue de tal tamaño que los judíos no pensaron en azotarlo o encarcelarlo, mucho menos en exiliarlo, sino definitivamente en matarlo.

Lo que nos sorprende es que Jesús sabía perfectamente quienes le tenían tirria, por qué lo aborrecían, donde lo aborrecían y sus perversas intenciones. Jamás perdió la calma ni la tranquilidad a pesar de que se cernía sobre su vida una malquerencia de proporciones mayúsculas.  

El resentimiento que sentían hacia Jesús los principales sacerdotes, escribas, fariseos, saduceos y clase gobernante de Israel era más que evidente porque esa clase de emociones es difícil ocultarlas. Cuando alguien siente algo en contra de otra persona inevitablemente la manifiesta. Así es la antipatía en todos lados.

Aborrecer a Jesús fue una triste realidad. Ante ello les expresó que quien lo odiaba en realidad odiaba al Padre. Es decir, quienes caían en esta semejante condición, en realidad lo que estaban haciendo era trasladar su pecaminosa condición o emoción hacia el Dios del cielo. El rencor que los invadió fue trágico.

Las palabras de Jesús sobre este tema tenían como finalidad hacerles ver a sus odiadores su grave equivocación, su inmenso pecado y revelar la triste condición humana capaz de odiar y aborrecer lo bueno de tal manera que al hacerlo han perdido toda sensibilidad y todo respeto por Dios mismo.

La aversión enfermiza que sentían por Jesús los llevó a confrontarse con Dios mismo que enseña una y otra vez el trato compasivo y bondadoso con el prójimo, mandamiento que ellos violentaron drásticamente al no poner freno a su molestia e incomodad que les suscitaba la presencia de Jesús.

El aborrecimiento que sufrió Jesús en su ministerio nos demuestra que hay seres humanos capaces de odiar lo bueno. En el caso de Jesús, quienes fueron hostiles con él nos muestran a que grado de violencia puede llegar la animadversión sobre una persona. El siguiente paso de alguien que odia es dañar a su semejante.

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