Las preguntas de Jesús: ¿Ahora creéis?

La Biblia dice en Juan 16: 31

Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

Introducción

El evangelio de Juan fue escrito para que los judíos creyeran que Jesucristo es el Hijo de Dios y creyendo tuviera vida eterna. La palabra “creer” y todos sus derivados es la que más se repite en el cuarto evangelio. El texto estrella del evangelio contiene esa palabra: Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en el crea no se pierda más tenga vida eterna.

Desde el principio hasta el fin encontramos esta palabra. Encontramos también las siete señales hechas por Cristo para que su pueblo creyeran en él. 1. Agua convertida en vino. 2. La sanidad del hijo de un noble. 3. La sanidad del paralítico de Betesda. 4. . La alimentación de los cinco mil. 5. Jesús anda sobre el mar. 6. Sanidad de un ciego de nacimiento. 7. Resurrección de Lázaro.

La consigna de esas señales era que los judíos creyeran. Jesús les dijo en muchas sus predicaciones que si no creían por lo que le oían decir, que al menos creyeran por todas las obras que hizo frente a sus ojos, pero los judíos siguieron en su obstinación y rehusaron aceptar a Jesús como el Mesías.

Los doce discípulos del Señor tuvieron la bendición de tener a Jesús de cerca, pero esa cercanía no logró convencerlos completamente de creer en Jesús. No es que no creyeran, pero su aceptación de Cristo no era la que iban a necesitar cuando la persecución comenzara.

Cristo los confronta justamente con esta pregunta. Una interrogante que tiene como objetivo hacerles pensar sobre la seriedad de su fe. Jesús quería que ellos se pusieran a revisar el grado de compromiso que tenía con sus convicciones. Quería que analizarán perfectamente el estado en que se encontraban sus creencias.

La palabra creer en Jesús se traduce también como aceptar. Creer no es una cuestión mental de asentir sobre una verdad o un postulado. Creer implica aceptar como verdadero lo que profesamos. Aceptar implica, a su vez, comprometerse seriamente, en este caso, con Jesús. Hacia allá los condujo Jesús con su pregunta.

La seriedad de creer en Jesús

I. Comienza por comprender su mensaje
II. Sirve para enfrentar el mundo incrédulo

I. Comienza por comprender su mensaje

En muchas ocasiones los discípulos no entendieron lo que Jesús les decía. Las parábolas, por ejemplo, al pueblo se las decía, pero a ellos se las explicaba claramente, pero en muchas ocasiones ni así lograron comprender lo que Jesús trataba de enseñarles porque su entendimiento estaba embotado.

En los cuatro evangelios encontramos muchos pasajes donde se ve claramente que los 12 tenían grandes dificultades para asimilar las enseñanzas de Jesús. Por ejemplo, cuando Jesús les dijo que Lázaro estaba durmiendo, pero que despertaría. Ellos pensaban que se refería a que estaba enfermó, pero Cristo les aclaró que estaba muerto. Juan. 11: 11-16.

También después de haber hablado con la mujer samaritana, los discípulos le pidieron que comiera, pero él les dijo que tenía otra comida, entonces, ellos pensaron que alguien ya le había llevado de comer, pero él se refería a su labor como predicador de las buenas nuevas. Ese era en realidad su alimento. Juan 4: 31-33.

En Mateo 13: 10 encontramos a los discípulos interrogando a Jesús para saber por qué enseñaba por medio de parábolas. Les dio una respuesta y a ellos les explicó el significado de la parábola del sembrador.

De hecho fue justamente este el tema que llevó a Jesús hacerles esta pregunta a sus discípulos. Les había hablado por ejemplos que llamó parábolas o alegorías, pero ahora, les anunció, ya no les hablaría así, sino que les diría las cosas claramente y ellos dijeron que ahora entendían.

En el caso de su muerte, los discípulos les costaba demasiado trabajo comprender como su Maestro había de padecer de los judíos siendo tan poderoso. Eso era muy difícil que lo creyeran o que lo aceptaran. No podían porque resultaba simplemente inverosímil que Jesús pudiera morir de esa manera.

Por eso cuando se ufanan de haber comprendido cabalmente el mensaje, Cristo los lleva a otra parte en donde su “creer” se verá probado y se conocerá si en realidad habían logrado realmente creer.

II. Sirve para enfrentar el mundo incrédulo

Una vez que les preguntó si ahora ya creían de inmediato los puso en alerta porque su “creer” sería puesto a prueba porque serían detenido, procesado y entregado a los romanos para ser crucificado.

Solo creyendo o aceptando conscientemente o seriamente a Cristo podrían sortear con éxito lo que se avecinaba. Ellos serían esparcidos, cada uno por su lado, como consecuencia del temor que les produciría que Jesús fuera llevado a la tortura de la cruz. El pastor sería detenido y las ovejas serían dispersadas, como ya les había anunciado.

Perderían la tranquilidad de la que gozaban por haber creído en Cristo y estarían sumergidos en la desesperanza debido a la lucha que se avecinaba y que los habría de poner en una situación sumamente frágil y entonces de verdad se requeriría su convicción firme por Jesús.

Un mundo incrédulo daña a quien cree. El mundo no quiere que nadie crea y cuando un creyente se planta frente al mundo, entonces empieza la confrontación.

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