La disciplina de Dios

La Biblia dice en Proverbios 3: 11 No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová. Ni te fatigues de su corrección.

Dios castiga y corrige como un padre que ama a su hijo: los disciplina y le enmienda su mal comportamiento. Humanamente a veces los hijos son incapaces de entender lo que sus padres hacen por ellos cuando los están corrigiendo y en muchísimas ocasiones, los hijos de Dios padecen la misma incomprensión con lo que hace el Creador.

El proverbista nos pide que a la hora de que Dios nos castiga o disciplina debemos tomarlo con mucha seriedad y en lugar de enojarnos por la incomodidad que trae consigo toda reprensión y hacerla de menos, debemos ser agradecidos por la atención que nos está brindando.

Nadie sanciona hijos ajenos, Dios atiende a quienes ama y por ello cuando él considera necesario aplica su mano firme para aplicar procesos sancionadores que hagan ver al hijo lo equivocado de su conducta o la profunda necesidad de arrepentirse y volver a la senda que Dios le ha indicado, lo hace.

El peor error que podemos cometer con el castigo del Señor es menospreciarlo o rechazarlo y todavía peor, enojarnos o molestarnos porque nos corrige. Esa actitud de ningún modo resolverá el proceso al que Dios no ha sometido. Al contrario prolongará la duración del castigo al ver una necedad crecida.

Es una grave equivocación pensar que tenemos o seguimos un Dios permisivo o un Dios que deja pasar faltas vez tras vez. Ese Dios no existe o al menos no el Señor de la Biblia. El Creador que revela la palabra de Dios es un ser comprometido con la formación de sus hijos, con su crecimiento y desarrollo y su disciplina juega un papel fundamental.

Los seres humanos necesitamos ser corregidos porque muchas veces nos equivocamos y es indispensable que Dios nos ayude a no desviarnos del bendito camino al que nos ha llamado.

Cuando Dios te somete a su disciplina, que a veces es durísima, alégrate. Te está dando un trato de hijo y quiere lo mejor para ti. No te fastidies, cuando termine dará frutos apacibles en tu vida.

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