Dios es el único digno de gloria por eso debemos alabarlo siempre

La Biblia dice en Salmos 115: 15-18

Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.  16 Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.  17 No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio; 18 pero nosotros bendeciremos a JAH desde ahora y para siempre. Aleluya. 

Introducción

El salmo 115 termina con un llamado a bendecir a Dios reconociendo dos hechos concretos de su poder. Uno: Es propietario de todo lo creado sintetizado en la frase “los cielos y la tierra” y dos: Los seres humanos somos mortales y nos dirigimos al silencio o cesación de la vida en este mundo y por eso debemos alabarlo ahora que podemos.

El salmista nos ha llevado de la mano por las razones por las que debemos alabar a Dios. Nos ha dicho que Dios es el único digno de gloria y que los hombres no merecen ese honor de ningún modo. Exaltar a Dios constituye el más grande de los llamado que las criaturas tienen frente a su Creador.

El tema central del salmo tiene que ver con la renuncia que Dios pide que hagan todos sus hijos frente a los ídolos mudos y ciegos, que aunque tienen pies no caminan. Erradicar toda clase de idolatría es uno de los propósitos que tiene este salmo porque afrenta la grandeza de Dios.

Israel, la casa de Aarón y los que temen a Jehová son conminados a confiar en Dios porque es nuestra ayuda y nuestra protección. Los ídolos son incapaces de hacer una obra de ese tamaño porque ni ellos mismos se pueden cuidar al tener la necesidad de ser transportados por quienes los diseñan.

También el salmista desea que bendigamos siempre a Dios porque nadie es como él y él es el único digno de toda gloria y toda alabanza. En ese sentido el salmista quiere que con todo nuestro corazón bendigamos al Señor porque nadie es ni será como él: glorioso y majestuoso.

Así llega a la parte final del salmo donde nos pide alabemos a Dios a siempre porque es el dueño de todo lo creado en el cielo y en la tierra. Nadie puede compararse con Dios porque nadie puede competir con él. El es soberano hizo los cielos y la tierra porque así le plació para exaltación de su nombre.

Es un urgente llamado porque la vida avanza inexorablemente y mientras vivamos tenemos oportunidad de alabarlo porque una vez muertos no hay ni habrá otra oportunidad para hacerlo.

Dios es el único digno de gloria

V. Por eso debemos alabarlo

A. Porque es el Creador de todo
B. Porque la vida es breve

Entre los ídolos incapaces y sin poder y Dios el Creador todopoderoso, los hijos de Dios debemos optar siempre por el Señor. Los ídolos no puede crear nada, no son dueños de nada, en cambio Dios es el creador y sustentador de sus obras. Olvidar esta verdad nos conducirá a mutar a Dios por imágenes de criaturas para adorarlas.

Alabar a Dios constituye el más grande de los privilegios que el hombre puede tener. Nada se compara con esa bendición y por eso debe aprovecharse y valorarse porque muchos no tendrán nunca esa oportunidad, perecerán sin haber siquiera alzado o levantado su voz para exaltar al Todopoderoso.

A. Porque es Creador de todo

La Biblia comienza con esta verdad: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Es una declaración que apunta claramente y sin duda alguna al origen de todo lo creado. No fue un accidente, no surgió espontáneamente ni tampoco evolucionó. No. Dios lo creó.

El libro de Génesis nos lleva a la forma en que Dios creó todo lo que ahora vemos. Lo hizo de la nada. Solo con la voz de su palabra se formó todo lo que ahora contemplan nuestros ojos de tal forma que su creación manifiesta el gran poder que Dios tiene y que por eso nadie puede competir con él.

En seis días el Señor hizo todo lo que hoy en día miramos y lo hizo perfecto. El pecado de Adán y Eva trastocó su gloria en la tierra, pero aún se conserva algo de lo que fue su estupenda obra y que la arrendó o prestó al hombre para que la sojuzgase y dominase sobre ella.

Los ídolos no pueden compartir nada porque no tienen nada, pero Dios es dueño del universo y ha condescendido con el ser humano y le ha dado la oportunidad de regir su creación aún cuando parte de la humanidad solo busca bienes materiales y en su afán y ambición ha dañado la obra de Dios.

La enajenación que Dios hizo de su creación es una bendición que Dios le ha dado a los hijos de los hombres y debe ser una de las razones por las cuales debemos alabar a nuestro Señor. Nunca debemos olvidar que el Señor nos dotó con la capacidad de dominar sobre la obra de sus manos.

B. Porque la vida es breve

El salmo termina con esta afirmación: “No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio; 18 pero nosotros bendeciremos a JAH desde ahora y para siempre. Aleluya.”

En una primera instancia podemos afirmar que el sepulcro o la tumba es el fin de todo ser viviente y en particular del ser humano. Desde el punto de vista estrictamente físico, en el panteón termina toda la obra de las manos del hombre. No hay más vida ni tiempo ni nada que hacer.

Pero es evidente que desde el punto de vista espiritual la muerte es el comienzo de la eternidad. Una vida eterna con el Creador o una vida eterna separada del Creador y su creatura. Así lo enseña la Biblia a lo largo de los sesenta y seis libros que la componen de manera insistente.

Utilizaré la expresión “no alabarán los muertos a JAH” para recordar que nuestra vida o nuestro paso por este mundo es muy breve. Debemos utilizarlo para alabar y exaltar el nombre del Señor.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: